Con besos, feligreses despidieron al arzobispo que falleció por COVID-19

Pese a las advertencias de la Iglesia, no se cumplieron las normativas sanitarias durante el funeral. Un buen número de personas –varias de edad avanzada– tocaron el cadáver.
Dicen que la fe es ciega, y a veces, parece que esa frase se lleva al extremo cuando el fanatismo rompe con el sentido común y se vuelve un potencial peligro para la salud de la sociedad. Y es que en tiempos de pandemia, cuando la mayoría del mundo hace un esfuerzo por limitar actividades, los creyentes montenegrinos hicieron caso omiso a las restricciones sanitarias.
Recientemente, enMontenegro, se realizó el funeral al arzobispo Amfilohije Radovic, el clérigo más venerado de la Iglesia Ortodoxa en aquel país. Noticia por supuesto triste para todos quienes profesan la religión y mayor aún la pena, cuando los fieles se enteraron que el clérigo había muerto a causa del COVID-19, a los 82 años.
Lo sorprendente es que –sabiendo la causa de muerte del arzobispo– la Iglesia haya decidido abrir sus puertas para despedirlo de manera masiva. Montenegro es uno de los países más golpeados por el coronavirus de la región báltica. El pequeño país de 620 mil habitantes ya ha reportado a casi 18 mil contagiados y 290 fallecidos.
Las imágenes que rápido dieron la vuelta al mundo se transformaron en tendencia, al evidenciar como los fieles se acercaban al féretro y besaban el cadáver.
Desde la iglesia aseguraron que dieron la oportunidad para participar en el funeral, entregando mascarillas y alcohol gel a todo aquel que entrase al templo, pero a medida que avanzaba la gente, ni el distanciamiento social se cumplió, algunos incluso se quitaban la mascarilla para besar al arzobispo.
Nevenka Pavlicic, la directora del hospital montenegrino donde falleció Radovic, aseguró que hizo un llamado a las autoridades a prohibir este acto de despedida, debido a que el ataúd abierto se convertiría en una “guarida del virus”.
Versiones que se contraponen a la descrita antes por los medios locales, quienes daban por hecho que el clérigo dio negativo a las pruebas de COVID-19 mucho antes de su fallecimiento. Pero como dicen, quizá es mejor prevenir que lamentar.



