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martes 15 de septiembre de 2026

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Cómo quitar el mal olor a los trapos y esponjas de cocina

Una persona sostiene con sus manos dos esponjas de limpieza, una amarilla y otra azul.
Las esponjas de cocina exigen cuidados para evitar malos olores

Los trapos y esponjas son elementos indispensables en la limpieza diaria de la cocina. Sin embargo, debido a la humedad constante y a la acumulación de restos de comida, rápidamente comienzan a llenarse de mal olor, bacterias y hongos. Esto genera ese desagradable "olor a humedad" o a rancio que se traspasa a las manos y a las vajillas.

Para solucionar este problema sin necesidad tirar los trapos y esponjas de inmediato, existen métodos caseros y económicos que eliminan los gérmenes de raíz y devuelven la frescura a tus utensilios de cocina.

¿Cómo quitar el mal olor de los trapos y esponjas?

Vinagre blanco y bicarbonato de sodio

Coloca los trapos o esponjas en un recipiente con agua caliente, suma medio vaso de vinagre blanco de alcohol y dos cucharadas de bicarbonato de sodio. La reacción efervescente penetra la fibra, neutraliza los olores y afloja la grasa acumulada. Deja actuar durante 30 minutos y enjuaga con abundante agua.

Lavandina

Para esponjas sintéticas o trapos blancos, prepara una mezcla de un litro de agua fría con dos cucharadas de lavandina. Sumérgelos durante 5 a 10 minutos para eliminar el 99.9% de las bacterias. Evita usar este método en paños de microfibra de color para no dañarlos.

Agua hirviendo

Hierve agua en una olla con unas gotas de detergente o jugo de limón. Coloca los trapos de tela y déjalos cocinar a fuego lento durante 10 a 15 minutos. El calor extremo destruye completamente la carga bacteriana.

Microondas

Humedece completamente la esponja (nunca debe colocarse en seco, ya que puede quemarse) y caliéntala a máxima potencia en el microondas durante 1 a 2 minutos. Deja enfriar antes de retirar, ya que conservará vapor a alta temperatura

Para mantener tus trapos y esponjas frescos por más tiempo, asegúrate de escurrir todo el exceso de agua después de cada uso y cuélgalos en un lugar ventilado donde puedan secarse por completo. Asimismo, se recomienda reemplazar las esponjas de lavado cada dos o tres semanas para garantizar una higiene óptima en la cocina.

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