Burritos al horno

Cuando el día se complica y no hay tiempo para pensar en el menú, los burritos al horno aparecen como una solución rica y práctica. La combinación de pollo desmenuzado, arroz, frijoles negros y mucho queso convierte a este plato en un clásico que gana terreno en la cocina casera.
Lo mejor de esta receta es su versatilidad: se puede aprovechar el pollo de un asado sobrante, se arma en pocos minutos y admite variantes según lo que haya en la heladera. Además, el horneado final con doble capa de queso le suma esa textura gratinada que conquista a toda la mesa.
Ingredientes para 4 personas
Para preparar esta receta vas a necesitar:
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
1 cebolla picada
2 dientes de ajo picados
2 tazas de pollo desmenuzado
Jugo de 1 limón
Sal y pimienta negra molida
425 gramos de porotos negros
2 tazas de arroz blanco cocido
1 taza de queso cheddar
1 taza de queso semiduro
6 tortillas grandes de harina
Crema agria, salsa picante y cilantro picado, para servir (opcional)
Paso a paso: así se preparan
Precalentá el horno a 175° C.
En una sartén a fuego medio, calentá el aceite y sofreí la cebolla hasta que esté tierna.
Sumá el ajo y cociná unos 30 segundos.
Agregá el pollo y el jugo de limón y sazoná con sal y pimienta a gusto.
Sobre cada tortilla, colocá arroz, porotos, la mezcla de pollo y un puñado de ambos quesos.
Enrollá firme cada burrito y acomodalo en una fuente para horno.
Cubrí con el resto del queso reservado.
Tapá con papel aluminio y horneá 15 minutos, hasta que el queso se derrita.
El truco final que los hace irresistibles
Antes de servir, dejá reposar la fuente un par de minutos fuera del horno: así el relleno se asienta y es más fácil cortar cada porción sin que se desarme.
Si buscás una versión más liviana, podés reemplazar el arroz blanco por arroz integral o quinoa, y usar tortillas integrales sin que se resienta el resultado final. También podés sumar choclo o morrón salteado al relleno para darle más color y textura.
Para conservarlos, envolvé los burritos ya horneados en papel film y guardalos en la heladera hasta tres días, o congelalos antes de hornear para tener una cena lista en minutos cualquier día de la semana.





