Abrazó a su hermano muerto por coronavirus y se contagió: pasó 50 días en terapia intensiva

El coronavirus continua golpeando a millones de familias en todo el país. Cada día son más las historias que se conocen de personas que perdieron a un familiar cercano o que estuvieron a punto de morir luego de padecer la enfermedad.
Tal es el caso de Sergio Areco, quien se contagió de coronavirus luego de abrazar al cuerpo de su hermano fallecido. Tras ello el debió ser internado estando al límite de perder la vida.
“Estoy vivo de milagro”, “Ya trascurrieron seis meses desde que salí del hospital, y cada vez que revivo todo lo que pasó me quiebro”, relata Sergio sobre la situación que le toco pasar.
A pesar de haber pasado un tiempo de su alta epidemiologica, continua con secuelas que le dejo la enfermedad. Hasta el momento no logró recuperar su capacidad pulmonar y es asistido por un kinesiologo para rehabilitarse de los dolores crónicos de cadera y volver a caminar.
La historia comenzó a fines de julio del año pasado cuendo Rafael, hermano menor de Sergio se contagió de coronavirus. El hombre de 40 años fue internado en terapia intensiva tras aparecer los primeros síntomas y tras una semana falleció.
“Se lo llevó muy rápido, mi hermano tenía obesidad e hipertensión, su cuerpo no resistió”, describió Sergio, sobre los antecedentes que dificultaron la enfermedad.
Luego de conocer la noticia se junto con su familia en Berazategui antes del entierro y en un momento de emoción abrazó el cuerpo de su hermano.
Días después de aquella reunión siete de los familiares contrajeron coronavirus. Entre ellos se encontraba Sergio, quien por la gravedad de su cuadro fue internado en el hospital.
“Por la gravedad de mi cuadro me indujeron al coma durante casi 50 días. Esta etapa no la recuerdo porque estaba sedado”, describió el hombre a quien los médicos no le pronosticaban un final favorable.
Sergio aún sigue conmocionado por haber sobrevivido a la enfermedad y agradecido a su famila que siempre estuvo junto a el: “Estoy vivo de milagro. Estuve al borde de la muerte más de una vez. Me pongo a leer los partes médicos y lloro, no sé cómo mi mujer y mis hijos aguantaron tanto”, sentenció.
Otra de las consecuencias de la internación fue que bajó unos 40 kilos y se encontraba anémico por lo cual, tras ser dado de alto tuvo que permanecer en reposo en su casa. Pasado los días y el tratamiento de recuperación, consiguió volver a su trabajo habitual como carpintero.





