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viernes 18 de septiembre de 2026

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Longevidad e independencia

A los 108 años, hace gimnasia tres veces por semana y sigue manejando: "Envejezco con dignidad"

Conozca a Susan Young Browne, la exdocente de 108 años que hace gimansia, mantiene su licencia de conducir y demuestra cómo lograr un envejecimiento activo e independiente.

A los 108 años, hace gimnasia tres veces por semana y sigue manejando: "Envejezco con dignidad"

En una época donde la longevidad suele asociarse a la pérdida paulatina de la autonomía, Susan Young Browne desafía cada estadística. A sus 108 años, esta educadora jubilada residente de Dover, Delaware, no solo vive de manera independiente, sino que mantiene una rigurosa rutina de entrenamiento físico tres veces a la semana y continúa manejando su propio vehículo para realizar las compras diarias.

"Si quiero ir al almacén o a cualquier parte, tengo que manejar. Nadie lo va a hacer por mí", explica con lucidez a la prensa local. Su autonomía es tan respetada en su comunidad que el municipio le otorgó un espacio de estacionamiento reservado exclusivamente para conductores centenarios, reconociendo además la validez de su licencia de conducir renovada.

Cincuenta minutos de ejercicio y una rutina de dos décadas

El pilar fundamental de la movilidad de Browne radica en su disciplina diaria. Cada mañana, al levantarse, ejecuta una serie de estiramientos y movimientos de flexión postural que perfecciona desde hace más de 20 años en su dormitorio.

A esta práctica matutina le suma su asistencia regular al Modern Maturity Center de Dover, un centro de día donde participa activamente en clases colectivas de gimnasia adaptada para mantener la masa muscular, el equilibrio y la agilidad articular.

"Envejezco con dignidad y con la ayuda del Señor. No me quedo sentada esperando que el tiempo pase; mantengo el cuerpo en movimiento porque es la única forma de no perder la fuerza", afirma.

Especialistas en gerontología coinciden en que el caso de Browne ejemplifica los tres pilares del envejecimiento saludable: preservación de la masa muscular mediante entrenamiento de fuerza ligero, estimulación cognitiva constante y la conservación de la red de contención comunitaria.

Resiliencia histórica: de una escuela sin agua a pionera de la docencia

Nacida el 24 de abril de 1918 en Lincoln, Delaware, Susan fue la décima de doce hermanos en el seno de la familia formada por George y Susie Brown. Creció en una finca rural de 40 acres que carecía de energía eléctrica y agua corriente, debiendo caminar diariamente ocho kilómetros para asistir a una pequeña escuela de aula única.

Su vocación por la enseñanza la llevó a superar múltiples barreras socioeconómicas y raciales. Tras casarse con James Young y formar su hogar, tardó siete años en completar sus estudios superiores mientras criaba a su familia. Finalmente, en 1945, obtuvo su licenciatura en Educación Primaria en el State College for Colored Students (actual Universidad Estatal de Delaware).

Durante dos décadas ejerció en escuelas rurales segregadas para estudiantes afroamericanos en Ellendale y John Wesley. En 1965, cuando el estado avanzó en la integración del sistema educativo, fue trasladada a la Fairview Elementary, donde dictó clases hasta su jubilación en 1977 tras casi tres décadas en las aulas.

Un puente vivo entre generaciones

En el marco de su último cumpleaños, la alcaldesa de Dover, Robin R. Christensen, junto al gobernador del estado, Matt Meyer, encabezaron un homenaje institucional donde la declararon oficialmente como la residente viva de mayor edad de la jurisdicción.

Con la presencia de más de 130 vecinos, exalumnos y su hijo Levi, la comunidad celebró no solo su longevidad, sino su carácter de "puente histórico viviente". A sus 108 años, Susan Young Browne demuestra que la edad no es una barrera para la autonomía, sino la coronación de una vida cimentada en la disciplina, el servicio a los demás y el movimiento constante.

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