Sfogliatella, la clásica factura italiana crocante y cremosa

La sfogliatella es una de las facturas más emblemáticas de la pastelería italiana y se reconoce fácilmente por su forma de acordeón y su relleno bien suave. Originaria del sur de Italia, especialmente de la región de Nápoles, con el tiempo se convirtió en una preparación clásica que mezcla textura, aroma y una crema delicada que contrasta con el exterior quebradizo.
Aunque suele asociarse con cafeterías y panaderías tradicionales, esta receta también ganó popularidad en otros países por su aspecto artesanal y su sabor delicado. Ya sea en su versión más clásica o con pequeñas variaciones en el relleno, sigue siendo una opción muy elegida para acompañar el mate, el café o una merienda distinta y más especial.
¿Cómo preparar la sfogliatella para acompañar la infusión en la merienda?
Ingredientes
Para la masa
500 gramos de harina
200 ml de agua
1 pizca de sal
150 gramos de manteca o grasa vegetal derretida
Para el relleno
250 ml de leche
80 gramos de azúcar
100 gramos de ricota
70 gramos de sémola fina
1 huevo
Ralladura de limón o naranja
1 cucharadita de esencia de vainilla
Azúcar impalpable
Paso a paso
En un bowl colocá la harina junto con la sal. Agregá el agua de a poco y mezclá hasta formar una masa firme. Después amasá durante varios minutos hasta que quede lisa y elástica. Tapala y dejala descansar unos 30 minutos.
Mientras tanto, prepará el relleno. Calentá la leche en una olla y, cuando esté caliente, agregá la sémola lentamente mientras revolvés sin parar. Cociná unos minutos hasta que espese y se forme una crema.
Retirá del fuego y dejá enfriar. Luego incorporá la ricota, el azúcar, el huevo, unas gotas de vainilla y la ralladura de limón o naranja. Mezclá bien hasta lograr un relleno suave y cremoso.
Una vez descansada la masa, dividila en dos o tres partes para trabajar más cómodo. Con palo de amasar, estirá cada parte hasta dejarla lo más fina posible, casi transparente.
Pincelá toda la superficie con manteca derretida y empezá a enrollar la masa desde uno de los extremos largos, formando un rollo bien apretado, parecido a un pionono.
Cuando tengas el rollo listo, llevalo a la heladera aproximadamente una hora para que la manteca se enfríe y las capas se mantengan firmes.
Cortá rodajas de unos 3 centímetros. Después, con los dedos, presioná el centro de cada rodaja y tirá para adelante para abrirla y darle forma de cono pequeño o abanico, tratando de no aplastar las capas.
Colocá una cucharada del relleno dentro de cada pieza y cerrá apenas los bordes para que el relleno no se salga durante la cocción.
Acomodá las sfogliatellas en una placa para horno y cocinalas en horno precalentado a 200 °C durante 25 a 30 minutos, hasta que estén bien doradas y crocantes. Dejalas enfriar unos minutos y espolvoreales azúcar impalpable antes de servir.





