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lunes 14 de septiembre de 2026

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Qué es la perimenopausia y qué le ocurre a la mujer cuando se inicia este proceso

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Los síntomas no comienzan con la menopausia, el término que se utiliza para definir el hito en la vida reproductiva de la mujer, que se alcanza oficialmente cuando pasa un año de la última regla, sino durante la transición hacia ella.

Esta transición es lo que se conoce médicamente como perimenopausia.

La mujer promedio comenzará (este proceso) alrededor de los 47 años y culminará a los 51, pero puede empezar mucho antes.

Bochornos y sequedad vaginal

Los síntomas son algunos de los más clásicos, que pueden aparecer durante el período de transición y perdurar años después de la menopausia.

Los que aparecen con más frecuencia son:

Reglas irregulares: la menstruación puede espaciarse, tener lugar más seguido, con mayor o menor sangrado, hasta que finalmente desaparece.

Bochornos: una suerte de calor repentino e intenso en la cara y la cabeza se extiende al resto del cuerpo y se prolonga por unos pocos minutos hasta desparecer.

Sudoraciones nocturnas: hacen que una mujer se despierte en medio de la noche empapada en transpiración.

Atrofia urogenital: un problema que sufren el 80% de las mujeres y afecta la calidad del tejido genital. Esto causa sequedad en la vagina y puede provocar dolor e irritación durante el coito, así cómo un incremento en la necesidad de orinar y de las infecciones urinarias.

Disminución de la fertilidad.

Pérdida de densidad ósea: el cuerpo pierde masa ósea con más rapidez de la que la recupera, lo cual aumenta el riesgo de osteoporosis.

Aumento de peso y cambio en su distribución de la grasa: Hay un aumento de peso sin que haya aumento de la ingesta o disminución del ejercicio físico. Y la distribución del tejido adiposo se parece más a como se distribuye en los varones, acumulándose en la zona central

Otros: muchas mujeres también notan pérdida de cabello, fragilidad en las uñas, dolores de cabeza y musculares, palpitaciones y calambres.

Falta de estrógeno

Todos estos cambios son el resultado de fluctuaciones hormonales y, sobre todo, de la disminución del estrógeno, una hormona crucial en el ciclo reproductivo mensual, cuyos niveles no se recuperan tras la menopausia.

La disminución de los niveles de estrógeno no ocurre de forma gradual y progresiva. Todo lo contrario. Los niveles suben y bajan de forma inestable y son estos vaivenes desiguales lo que da lugar a los síntomas que mencionamos antes.

Mientras que algunos síntomas están asociados a los excesos de esta hormona, otros responden a su deficiencia. Por ello, algunas mujeres sufren más durante la perimenopausia que la postmenopausia, ya que a partir de ese momento los niveles hormonales tienden a estabilizarse.

Pero la volatilidad hormonal no solo da lugar a cambios y síntomas físicos, sino que tiene un efecto profundo en el estado de ánimo y en el cerebro de la mujer que atraviesa esta etapa.

Impacto en el ánimo y el cerebro

Hay un "declive en el estado de ánimo de la mujer con la perimenopausia y en muchos casos una vulnerabilidad a la depresión, similar a que experimentan las mujeres tras el embarazo a la depresión posparto.

La irritabilidad, la ansiedad, la falta de deseo sexual, la pérdida de memoria y la llamada niebla mental (una mezcla de confusión y disminución en las habilidades verbales y cognitivas) son otros rasgos característicos de esta etapa.

Aunque son provocados por factores hormonales, también están íntimamente ligados a otros síntomas físicos de la perimenopausia.

La experiencia de la menstruación en el pasado (regular o irregular, dolorosa o apenas molesta, con mucho o poco sangrado, con períodos largos o cortos) no es un indicador de lo que pueda venir.

Empezar por conversar con su madre, puede ser un punto de partida, ya que hay cierta evidencia de que podría ser algo familiar, aunque también hay que tomar en cuenta la influencia genética del padre.

Tratamiento

Con la estabilización de las hormonas, después de la menopausia, algunos de los síntomas (sobre todo aquellos de más corto plazo como los bochornos o las dificultades para dormir) se agudizan en un principio, para luego mejorar. Pero no siempre y no en todos los casos.

Por eso los expertos coinciden en que la terapia de remplazo hormonal es, en la gran mayoría de los casos, y bajo supervisión médica, el mejor tratamiento a seguir.

La falta de estrógeno puede resultar en una pérdida del 1% anual de densidad ósea mineral y eso tiene un efecto acumulativo, que aumenta el riesgo de fracturas, osteoporosis y dolor crónico. Además, la falta de estrógeno es un factor de riesgo cardiovascular.

Muchas mujeres aún se muestran reticentes a la hora de optar por este tratamiento, debido a un estudio de principios de la década de 2000 que, según algunos expertos, fue mal interpretado y contenía numerosos errores, y que amplificaba los riesgos de cáncer del tratamiento.

Entiendo que no es lo que todas quieren y eso está bien, pero creo al menos cada mujer debe ser informada de todas las cosas que están vinculadas a la menopausia. Creo que muy pocas mujeres la atravesarán sin consecuencias, sin seguir un tratamiento.

Dado lo que sabemos sobre la terapia de remplazo hormonal, solo está indicada en caso de síntomas. No es exactamente como la diabetes o el hipotiroidismo, que es la analogía que se suele hacer (donde se remplaza la hormona que falta). Si no hay síntomas, no parece funcionar para disminuir los riesgos (de la falta de estrógeno)"

Cambios en el estilo de vida

Más allá de la TRH, hay muchas otras cosas que una mujer puede hacer para mejorar el estado general en la fase de perimenopausia.

El yoga y la terapia cognitivo conductual han demostrado algunas mejorías tanto para los problemas del sueño como para los sofocones.

Hay que ser amable con una misma. Tener autocompasión. Reconocer que estas son experiencias muy normales, que no están solas y que hoy día la investigación valida su experiencia. (En el caso de la depresión), es algo tan normal como la depresión posparto.

El ejercicio es muy importante porque ha demostrado cambiar la química del cerebro

Es importante limitar la ingesta de alcohol. Muchas mujeres, cuando se sienten irritables y estresadas se tomarán una copa de vino o irán por la segunda, cuando eso, de hecho, es contraproducente.

Existe evidencia que muestra que, con el impacto de estos cambios hormonales en el cerebro, hay una respuesta de ánimo adversa tras el consumo de alcohol.

Cuando uno se siente caído, tiende a evitar el contacto con la gente, y eso no es bueno para el cerebro.

Tenemos que forzarnos a involucrarnos en actividades sociales con gente que nos de energía. Eso es muy importante.

En síntesis, de la manera que sea, es fundamental abordar los síntomas.

Fuente: MDZ

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