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martes 15 de septiembre de 2026

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El entrenamiento de baja intensidad ideal para mayores de 65 años

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El cardio suave se posiciona como uno de los tipo de entrenamiento más adoptados dentro del mundo del fitness actual por su enfoque accesible, de bajo impacto y orientado a la salud a largo plazo. La propuesta atrae tanto a personas que dan sus primeros pasos en la actividad física.

Por qué es ideal para personas mayores

El cardio suave está orientado a personas que buscan incorporar actividad física de manera progresiva y sostenible. Resulta especialmente adecuado para quienes se inician en el ejercicio, retoman una rutina tras un período prolongado de inactividad, atraviesan procesos de recuperación luego de una lesión o priorizan el cuidado articular y cardiovascular. También es una opción funcional para adultos mayores, personas con sobrepeso o individuos que ya entrenan con mayor intensidad y necesitan sesiones de descarga o recuperación activa.

Las principales ventajas de este entrenamiento

Entre las principales ventajas de este tipo de entrenamiento se destaca su bajo impacto, que reduce el riesgo de lesiones y permite mantener la constancia a largo plazo. Favorece el desarrollo de la capacidad aeróbica, contribuye al control del peso corporal mediante el aumento del gasto calórico sostenido y ayuda a mejorar indicadores de salud cardiovascular.

A nivel mental, promueve una experiencia más estable y placentera, con menor carga de estrés, lo que facilita la adherencia y disminuye el abandono de la actividad física. Además, se adapta con facilidad a la vida cotidiana y no requiere equipamiento específico ni contextos deportivos formales.

Cómo hacerlo

Para llevarlo a la práctica, el cardio suave debe realizarse a una intensidad moderada, manteniendo la frecuencia cardíaca entre el 40% y el 60% del máximo estimado. La clave es poder sostener el ejercicio durante un tiempo prolongado sin sensación de agotamiento extremo.

Actividades como caminar a paso constante, andar en bicicleta, nadar de forma relajada o usar una elíptica son opciones habituales. La duración recomendada oscila entre 30 y 45 minutos por sesión, con una frecuencia ideal de cinco a seis días por semana, o bien como complemento de entrenamientos más exigentes. La regularidad y la capacidad de sostener el movimiento en el tiempo constituyen el eje central de este enfoque.

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