El termo del mate es uno de los elementos más importantes para quienes disfrutan de la infusión: lo llevan a todos lados y lo usan durante horas. Sin embargo, con el uso diario, es relativamente fácil que se ensucie y acumule residuos.
Cuando servimos agua sobre la yerba, pequeñas partículas suben con el vapor o caen dentro del termo, quedando adheridas a sus paredes. Además, el recipiente suele permanecer cerrado con líquido caliente, lo que genera un ambiente ideal para hongos, bacterias y humedad.
Pero la complicación más común es el sarro. Si se utiliza agua de la canilla o agua dura con minerales, el calcio y el magnesio se depositan formando una capa blanca o amarillenta. Esto puede alterar el sabor del agua, volviéndola pesada o metálica, y generar la famosa sensación de aroma “a viejo”.
El sarro también funciona como superficie donde puede adherirse moho, formando un biofilm que disminuye la eficiencia térmica del termo: el agua se enfría más rápido y el termo conserva menos calor.
Para eliminarlo de manera eficaz y prolongar la vida útil del termo, el vinagre es un aliado excelente. Este ingrediente actúa como desinfectante, desengrasante y removedor de sarro.
Cómo usarlo:
Llenar el termo con agua caliente y un poco de vinagre.
Cerrar la tapa y agitar suavemente para mezclar.
Dejar reposar al menos dos horas.
Vaciar la mezcla y enjuagar con abundante agua.
El vinagre eliminará la mayoría de los residuos y el sarro acumulado. No hay que preocuparse por el olor: desaparecerá después de un par de lavadas.
La sal funciona como un abrasivo suave que ayuda a despegar restos de suciedad sin dañar el material. Se recomienda añadir una o dos cucharadas al final del proceso y agitar el termo.
Ideal para termos de vidrio o acero inoxidable.
No se aconseja para termos de plástico, que pueden rayarse.
Evitar el uso de esponjas metálicas, ya que rayan la superficie y dañan las capas protectoras.
Alternativa válida: bicarbonato de sodio, con el mismo procedimiento.
La duración del termo depende del material y el cuidado:
Vidrio (ampolla): marcas como Stanley o Lumilagro, entre 3 y 10 años.
Acero inoxidable: marcas como Termolar o Shineray, con una vida útil que puede superar 20 años si se cuida correctamente.
Con estos simples pasos, el termo se mantiene limpio, sin sarro ni olores, y se prolonga su eficiencia térmica, asegurando agua caliente y fresca por más tiempo.
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