Una de las frutas más elegidas en la época de verano para combatir las olas de calor es la frutilla, debido a su gran capacidad de refrescar a los consumidores y a su versatilidad en múltiples recetas. Sin embargo, almacenarlas en un sitio incorrecto, como envases de polipropileno o las bolsas de supermercado, puede hacer que se pongan feas muy rápido.
Estas frutas tienen un plazo de entre 5 a 7 días conservadas antes de ponerse feas, por lo que se recomienda consumirlas rápido. De todas formas, existe una serie de trucos para maximizar su vida útil y evitar tener que tirarlas.
Entre los principales beneficios del consumo de las frutillas, aparece mantener la piel hidratada, combatir el estreñimiento debido a la fibra y evitar enfermedades oculares por el contenido de la vitamina C.
Lo primero que se deberá hacer al comprar frutillas es sumergirlas en un litro de agua con algunas gotas de lavandina, puesto que hará un primer enjuague. Luego, hay que pasarlas solamente por agua para eliminar los restos.
Luego de estas acciones, habrá que colocar papel de cocina en el fondo y en los bordes de un recipiente amplio. Ubicar las frutillas y, en vez de ponerle la tapa al tupper, poner papel film por encima.
En este truco, es fundamental que se realicen pequeñas perforaciones en el plástico de la parte superior, ya que el objetivo es que pueda circular el aire antes de guardarlo en la heladera.