"Pobre gente, no puede ser que sigan viviendo en esas condiciones"; "Como tartagalenses tenemos que hacer algo para que la situación para todas esas familias cambie"; "El que grabó esas imágenes está queriendo sacar rédito político de la situación"... Y así se sucedieron las decenas de comentarios de salteños en redes sociales sobre las imágenes del basural municipal que muestran las condiciones en las que viven familias en ese lugar y que fueron filmadas por el concejal de Tartagal, Nicolás Arce.
El basural a cielo abierto de Tartagal es una postal histórica y siempre triste de familias viviendo en situación de absoluta vulnerabilidad, de lo que recogen de la basura, sean cartones, vidrios, ropa, calzado y hasta comida.
Allí conviven con chanchos, perros, vacas y caballos y esperan cada día con ansias la llegada de los camiones recolectores que arriban a ese sector de la ciudad porque lo que desechan los tartagalenses, sin ningún tipo de clasificación ni tratamiento, es para ellos su único sustento.
Las imágenes tomadas por el concejal Arce fueron crudas pero reales, por lo que logró recuperar el debate sobre el manejo del basural de Tartagal, un predio de varias hectáreas donde los camiones recolectores de residuos domiciliarios arrojan los desechos en ese lugar ubicado en la zona sudeste de la ciudad.
Pero no hay tratamiento de ninguna naturaleza y ninguna medida para proteger a las cientos de personas que viven de la basura en condiciones infrahumanas, disputando lo que se arroja con los animales.
Darío Valenzuela, quien fue intendente de Tartagal cuando se visibilizó el problema del vertedero, recordó que entonces se trazaron varias líneas de acción apuntando a mejorar la gestión de residuos por un lado, y principalmente a atender a quienes no encuentran otra forma de subsistencia que escarbar entre la basura.
Pero como suele ocurrir en un país signado por la coyuntura, cuando el tema dejó de ser tratado, desplazado del interés público por otros más acuciantes, todo lo proyectado terminó cajoneado, el basural siguió creciendo y hoy la cantidad de gente que come de el es mucho mayor. /El Tribuno Salta