24/08/2026 |
Dos hermanas siamesas de dos años murieron en el quirófano durante la quinta y definitiva operación a la que eran sometidas para separar sus cabezas. Heloísa y Helena Batista da Silva fallecieron con apenas 14 minutos de diferencia después de sufrir graves complicaciones tras la intervención.
La tragedia ocurrió el 15 de agosto en el Hospital das Clínicas de Ribeirão Preto, en el estado brasileño de São Paulo. Las pequeñas habían nacido unidas por la cabeza y compartían tejido cerebral y numerosos vasos sanguíneos, una condición extremadamente infrecuente conocida como gemelos craneópagos.
Desde su nacimiento, Heloísa y Helena habían atravesado cuatro complejas intervenciones. La quinta cirugía debía completar finalmente la separación y requirió la participación de más de 50 médicos, enfermeros y profesionales de apoyo.
La operación logró separar físicamente a las hermanas, pero inmediatamente después sus organismos comenzaron a descompensarse. Según explicó el equipo médico, ambas padecieron una inestabilidad hemodinámica, un cuadro en el que la circulación sanguínea resulta insuficiente para abastecer adecuadamente a los órganos vitales y que puede provocar una falla multiorgánica.

Mientras una de las niñas sufrió una marcada elevación de la presión arterial, la otra presentó una fuerte caída. Helena tuvo un paro cardíaco a las 23.12 y Heloísa sufrió otro a las 23.26.
Los médicos realizaron maniobras de reanimación durante aproximadamente 25 minutos, pero no consiguieron salvarlas. Helena murió a las 23.37 y Heloísa a las 23.51.
Jayme Farina Junior, cirujano plástico integrante del equipo que atendía a las pequeñas, explicó que ambas tenían organismos muy frágiles y habían padecido numerosos problemas de salud. Durante sus cortas vidas sufrieron repetidos cuadros de neumonía, necesitaron una traqueotomía y debieron ser alimentadas mediante una gastrostomía.

“Tuvieron muchos episodios de neumonía, una traqueotomía, necesitaron una gastrostomía para alimentarse y atravesaron cuadros que también debilitaron sus cuerpos”, señaló el especialista. “En el momento de la separación definitiva, sus organismos no pudieron soportar esa inestabilidad y evolucionaron hacia el paro cardíaco”, agregó.
Durante las tres primeras operaciones, los profesionales habían conseguido separar aproximadamente el 75% de los vasos sanguíneos y del tejido cerebral que compartían. En la cuarta intervención les colocaron expansores para generar la cantidad de piel necesaria para cerrar sus cráneos una vez completada la separación.

Las niñas fueron sepultadas el 16 de agosto en São José dos Campos. Su padre, Amarildo Batista da Silva, agradeció el esfuerzo de los profesionales y aclaró que no los responsabiliza por el fatal desenlace.
“Cada niño que se pierde es una derrota y cada niño que se logra salvar es una victoria. Estoy seguro de que ustedes tienen muchas más victorias que derrotas, por eso esto no debe convertirse en una derrota”, expresó ante el personal que atendió a sus hijas.
Heloísa y Helena fueron el tercer caso de gemelas craneópagas tratado en ese hospital brasileño. Todas las operaciones y la atención médica que recibieron fueron financiadas por el sistema público de salud de Brasil.
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