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La fotografía de un OVNI más espectacular jamás obtenida

23/08/2026 | 

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Es considerada la fotografía de un OVNI más espectacular jamás obtenida. Fue tomada en Escocia en 1990, permaneció oculta durante 32 años y su historia incluye a dos testigos que nunca fueron identificados, un enorme objeto con forma de diamante, un avión militar Harrier y la intervención del Ministerio de Defensa británico. Más de tres décadas después, nadie ha podido establecer de manera concluyente qué apareció frente a la cámara.


El episodio ocurrió alrededor de las 21 del 4 de agosto de 1990, cerca de Calvine, una pequeña localidad situada en Perthshire, en las Tierras Altas de Escocia. Dos jóvenes que aparentemente trabajaban como cocineros en un hotel de la cercana ciudad de Pitlochry caminaban por los páramos cuando observaron algo extraordinario sobre el paisaje.

Según el relato que posteriormente llegó a las autoridades, los hombres escucharon un zumbido y descubrieron un gigantesco objeto oscuro, de apariencia metálica y forma de diamante, suspendido silenciosamente en el cielo. Asustados, buscaron refugio entre los árboles y comenzaron a observarlo desde allí.


El objeto habría permanecido prácticamente inmóvil durante unos diez minutos. No mostraba alas, motores, hélices, luces ni ninguna de las superficies de control presentes en los aviones convencionales. Uno de los jóvenes llevaba una cámara y consiguió tomar seis fotografías.


En la imagen que logró sobrevivir también aparece, a cierta distancia, la silueta de un avión. El Ministerio de Defensa británico lo identificó posteriormente como un caza Harrier. De acuerdo con la reconstrucción difundida durante años, el aparato militar realizó varias pasadas cerca del misterioso objeto, como si su piloto intentara observarlo.

Los testigos aseguraron que, después de permanecer flotando sobre el lugar, el objeto ascendió verticalmente a una enorme velocidad y desapareció de la vista. La maniobra descrita no se correspondía con la capacidad de ninguna aeronave conocida públicamente en aquella época.


Los jóvenes enviaron las fotografías originales y sus negativos al periódico escocés Daily Record. El diario decidió consultar a las autoridades antes de publicar la historia y remitió una copia a Craig Lindsay, oficial de prensa de la Real Fuerza Aérea británica en la base de Pitreavie.


Lindsay se comunicó telefónicamente con uno de los fotógrafos, confirmó que trabajaba en un hotel de Pitlochry y redactó un informe. Luego envió a Londres una copia de la imagen y los datos obtenidos. Poco después recibió instrucciones de dejar el asunto en manos del Ministerio de Defensa.


La nota nunca apareció en el Daily Record. Los negativos y cinco de las seis fotografías desaparecieron, mientras los expedientes oficiales quedaron archivados. Durante años se especuló con la posibilidad de que el Gobierno hubiera utilizado una advertencia de seguridad nacional para impedir la publicación.


El caso adquirió características todavía más extrañas cuando una ampliación de la fotografía fue colocada en la pared de la oficina del Ministerio de Defensa encargada de recibir los informes sobre ovnis. Allí la vio Nick Pope, funcionario que trabajó en esa dependencia entre 1991 y 1994.


Pope contó que la fotografía desapareció de la oficina sin explicaciones. También sostuvo que los especialistas gubernamentales no encontraron señales de falsificación y que el objeto parecía ser una estructura sólida, de un tamaño comparable o posiblemente superior al del avión militar que aparece en la escena.


La documentación conocida indica, sin embargo, que el Ministerio de Defensa no llegó a identificar el objeto. El caso fue clasificado como “objeto inexplicado” y cerrado sin nuevas medidas. Los archivos divulgados posteriormente incluyeron informes y reproducciones deficientes de las imágenes, pero no los negativos originales.


Durante décadas, la fotografía de Calvine se convirtió en una leyenda dentro del mundo de la investigación de ovnis. Numerosas personas afirmaban haberla visto, pero ninguna copia de buena calidad estaba disponible para el público. Algunos investigadores dudaban incluso de que la imagen hubiera existido realmente.


El periodista y académico británico David Clarke comenzó a investigar el episodio y buscó durante años a los testigos, a los antiguos empleados del Ministerio de Defensa y a cualquier persona que hubiera tenido contacto con el material. En 2021 logró localizar al retirado oficial Craig Lindsay.


La respuesta que recibió durante aquella primera conversación fue sorprendente: “He esperado durante más de 30 años que alguien me llamara por esta historia”, le dijo Lindsay.


El antiguo oficial reveló que todavía conservaba una copia fotográfica de primera generación recibida del Daily Record en 1990, junto con el sobre original y los papeles que había remitido al Ministerio de Defensa. Había mantenido todo el material a salvo durante 32 años.


En junio de 2022, Lindsay entregó la fotografía a la colección especial de la Universidad Sheffield Hallam. El especialista en fotografía Andrew Robinson realizó una digitalización en alta resolución y emprendió un estudio detallado del papel, la película, la exposición, la imagen y sus características físicas.


La fotografía salió finalmente a la luz el 12 de agosto de 2022 y fue difundida por el Daily Mail como la imagen de un OVNI más espectacular jamás captada. Su aparición produjo repercusión internacional porque no se trataba de una recreación digital ni de una toma realizada en la era de la inteligencia artificial, sino de una copia fotográfica conservada desde 1990.


El análisis de Robinson determinó que la copia era auténtica y que, hasta donde podía establecerse, mostraba una escena que realmente estuvo frente a la cámara. El experto no halló pruebas de manipulación fotográfica, superposición de imágenes o retoques efectuados en el laboratorio.


Ese resultado, sin embargo, no significa que la imagen demuestre la presencia de extraterrestres. El estudio tampoco podía descartar que alguien hubiera colocado físicamente una maqueta o algún objeto frente a la cámara. La fotografía confirma que algo fue fotografiado, pero no permite determinar por sí sola su tamaño, distancia ni naturaleza.


Las hipótesis se multiplicaron. Una de ellas sostiene que se trataba de una aeronave experimental ultrasecreta de Estados Unidos, posiblemente trasladada desde la base de RAF Machrihanish y escoltada por aviones británicos o estadounidenses. Esa explicación permitiría entender tanto la presencia del Harrier como el supuesto interés del Gobierno en mantener las imágenes fuera del alcance público.


Algunos relacionaron el objeto con el denominado proyecto Aurora, una presunta aeronave de reconocimiento desarrollada en secreto durante los últimos años de la Guerra Fría. Nunca se confirmó oficialmente la existencia de ese aparato ni se demostró que tuviera la forma observada en Calvine.


También aparecieron explicaciones escépticas. Se propuso que la figura podía ser una pequeña maqueta suspendida de una rama, un objeto lanzado al aire, una estructura situada mucho más cerca de la cámara o incluso el reflejo invertido de una montaña en la superficie de un lago.


El exdirector de la oficina del Pentágono dedicada al estudio de fenómenos anómalos, Sean Kirkpatrick, sostuvo que la imagen podía mostrar un reflejo y que sus partes superior e inferior parecían reproducirse. Otros especialistas respondieron que esa interpretación no explica satisfactoriamente todos los elementos de la escena ni el relato conservado en los archivos oficiales.


Una de las principales dificultades es que nadie conoce con certeza el lugar exacto desde donde se tomó la fotografía. Sin esa información resulta imposible reconstruir plenamente la perspectiva, calcular las distancias o establecer el tamaño real del objeto.


El otro gran enigma es la identidad de los testigos. En el reverso de la copia aparece escrito el nombre “Kevin Russell”, acompañado por una referencia al Daily Record. Los investigadores contactaron a más de 400 personas con ese nombre y localizaron a un hombre que había trabajado como empleado de cocina en un hotel de Pitlochry durante 1990, pero él negó haber tomado la fotografía o conocer el episodio.


El Ministerio de Defensa y los Archivos Nacionales británicos se negaron durante años a revelar el nombre que aparece tachado en la documentación oficial, con el argumento de proteger la privacidad del fotógrafo. Esa decisión alimentó las sospechas sobre una posible presión ejercida sobre los jóvenes para que guardaran silencio.


Nick Pope admitió que conocía el nombre relacionado con el expediente, aunque rechazó revelarlo. Sugirió que, como mínimo, las autoridades pudieron haber mantenido una conversación firme con los testigos, pero consideró absurdas las teorías según las cuales habrían sido secuestrados o asesinados para ocultar el caso.


Las otras cinco fotografías y los negativos originales nunca fueron encontrados. El Daily Record tampoco pudo explicar qué ocurrió con el material recibido ni por qué la historia preparada en 1990 no llegó a publicarse.


El misterio volvió a adquirir repercusión cuando The Guardian reconstruyó extensamente el caso en 2025. La investigación confirmó que, pese a las múltiples teorías, ninguna explicación consiguió resolver definitivamente qué era el objeto fotografiado sobre Calvine.


La imagen no constituye una prueba de vida extraterrestre, pero conserva características excepcionales: fue tomada antes de la manipulación digital masiva, estuvo en manos de un organismo oficial, sobrevivió oculta durante más de tres décadas y fue sometida a un análisis especializado que no encontró evidencias de alteración.


A 36 años del episodio, las preguntas centrales continúan abiertas: ¿fue una nave desconocida, una aeronave militar secreta, una elaborada puesta en escena o una ilusión óptica? Mientras los fotógrafos no aparezcan y las imágenes restantes sigan desaparecidas, la fotografía de Calvine continuará ocupando un lugar privilegiado entre los grandes misterios de la historia de los ovnis.



 
 
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