Cuando se habla de Omega-3, el salmón y otros pescados grasos suelen ser los primeros alimentos que aparecen como referencia. Sin embargo, existen 3 semillas vegetales que también aportan estas grasas esenciales, especialmente en forma de ácido alfa-linolénico (ALA).
El organismo necesita incorporar ALA a través de la alimentación porque no puede producirlo por sí mismo. A diferencia del pescado, las semillas no aportan directamente cantidades importantes de EPA y DHA, por lo que cumplen un papel diferente dentro de la dieta.
Semillas de lino: una de las mayores fuentes vegetales
Las semillas de lino se encuentran entre los alimentos vegetales con mayor concentración de ácido alfa-linolénico. Además, aportan fibra y otros compuestos de interés nutricional, por lo que pueden incorporarse fácilmente a distintas comidas.
Para aprovechar mejor sus nutrientes, suele recomendarse consumirlas molidas. La cubierta exterior es resistente y, cuando se comen enteras, parte de sus componentes puede atravesar el aparato digestivo sin ser aprovechada por completo. Una forma sencilla de incorporarlas es moler una pequeña cantidad y agregarla a yogures, ensaladas, sopas o preparaciones con cereales.
Una vez molidas, conviene conservarlas en un recipiente cerrado y refrigerado, ya que las grasas quedan más expuestas al oxígeno y pueden deteriorarse con mayor rapidez.
Chía: Omega-3 y una gran cantidad de fibra
Las semillas de chía son otra fuente destacada de ALA. Además de sus grasas saludables, contienen una cantidad importante de fibra, característica que las convierte en un ingrediente habitual de desayunos, yogures, batidos y preparaciones con líquidos.
A diferencia de lo que ocurre con el lino, no es indispensable moler las semillas de chía para aprovechar su Omega-3. Al entrar en contacto con líquidos, forman una especie de gel debido a su contenido de fibra soluble, lo que también modifica su textura.
Esa capacidad para absorber agua hace recomendable acompañarlas con una adecuada ingesta de líquidos. Pueden incorporarse enteras a yogures, leche o bebidas vegetales, aunque también es posible molerlas si se busca otra textura.
Semillas de cáñamo: Omega-3, proteínas y minerales
Las semillas de cáñamo completan esta selección. Tienen un sabor suave que recuerda ligeramente a los frutos secos y pueden utilizarse directamente sobre ensaladas, verduras, sopas, pastas o preparaciones para el desayuno.
Además de aportar ALA, contienen proteínas vegetales y distintos minerales. Las semillas de cáñamo peladas son especialmente fáciles de incorporar porque no requieren preparación previa.
Su perfil nutricional permite utilizarlas como complemento de comidas que necesitan un aporte adicional de proteínas y grasas saludables. Un puñado puede agregarse a una ensalada o mezclarse con yogur para sumar nutrientes sin modificar demasiado el sabor de la preparación.
Incorporar semillas a las comidas puede ser una forma sencilla de aumentar el consumo de grasas insaturadas y fibra. Una alimentación variada, junto con actividad física y otros hábitos saludables, tiene mucha más importancia para el corazón que concentrarse exclusivamente en un ingrediente.
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