04/08/2026 |
Facundo Moyano permanece detenido luego del escandaloso episodio ocurrido durante la madrugada de este martes en el barrio porteño de Belgrano, donde su novia, Candela Magalí Arizaga, fue encontrada corriendo semidesnuda, descalza y en estado de alteración por la avenida Del Libertador. Sin embargo, la primera declaración de la joven y los testimonios recogidos en el lugar abrieron nuevos interrogantes sobre lo sucedido dentro del departamento del exdiputado nacional.
El dirigente sindical, de 41 años, fue detenido acusado preventivamente de lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género, luego de que dos personas llamaran al 911 al advertir que una mujer corría entre los vehículos, pedía ayuda y se encontraba aparentemente desorientada.
El episodio comenzó alrededor de las 5 de la mañana en un edificio ubicado en la avenida Del Libertador al 5400. Según la reconstrucción inicial, Arizaga salió del departamento de Moyano con poca ropa, descalza y con un perro en sus brazos. La joven recorrió aproximadamente 500 metros mientras gritaba y trataba de alejarse de quienes intentaban acercarse.
Pocos minutos después, efectivos de la Policía de la Ciudad llegaron al lugar. Uno de los agentes le prestó una campera para cubrirse y posteriormente la joven fue trasladada al Hospital Pirovano, donde quedó internada para ser estabilizada y recuperar la lucidez.
Facundo Moyano fue interceptado mientras seguía a su pareja por la avenida. De acuerdo con los testigos, el dirigente estaba vestido, se encontraba tranquilo y les explicó a los policías que la joven estaba atravesando una crisis.
Tras su detención, Moyano fue trasladado inicialmente a la Comisaría Vecinal 13A. Más tarde fue llevado a la Oficina Central de Identificación de la Policía de la Ciudad para ser fichado y verificar si registraba antecedentes. Finalmente quedó alojado en una dependencia policial de Barracas.
El caso quedó en manos del fiscal Julián Pistone, de la Unidad Fiscal de Flagrancia Norte, quien dispone de 24 horas, prorrogables por otro período similar, para definir la imputación formal, tomarle declaración al acusado y resolver si debe continuar detenido o puede seguir el proceso en libertad.
Uno de los elementos que podría resultar determinante es la primera declaración brindada por Candela Arizaga ante la División de Protección Familiar. La joven habría negado inicialmente que Moyano la hubiera golpeado o sometido a una situación de violencia de género.
“No hubo golpes”, habría afirmado la modelo, quien relacionó el episodio con una crisis producida durante una noche en la que se habría registrado consumo de drogas. Los médicos legistas tampoco habrían constatado lesiones compatibles con una agresión. Solamente detectaron una lastimadura en una de sus rodillas, aparentemente ocasionada por una caída mientras corría por la calle.
El abogado Diego Storto, quien asumió la representación de la joven, explicó que su defendida atravesó una situación extrema y que todavía no se encontraba en condiciones de tomar decisiones definitivas sobre el futuro de la causa.
“Está recuperándose de una noche que fue demasiado brava para ellos”, señaló el letrado. Además, explicó que la joven había recuperado la lucidez hacía pocas horas y que todavía debía estabilizarse antes de determinar si impulsará una denuncia contra Moyano.
La Justicia deberá establecer ahora qué ocurrió dentro del departamento durante las horas previas a la salida de Arizaga. Para ello, el fiscal ordenó distintas medidas de prueba, entre ellas el análisis de las cámaras de seguridad del edificio y de la zona, la toma de declaraciones a testigos y una eventual inspección del inmueble.
También se solicitó la intervención del Equipo de Intervención Domiciliaria, integrado por profesionales del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, para brindar asistencia a la joven y evaluar su estado de vulnerabilidad.
Según fuentes judiciales, Moyano se habría negado a someterse a las extracciones de sangre y orina solicitadas por los investigadores, una medida que buscaba determinar si había consumido alcohol u otras sustancias durante las horas anteriores al episodio.
El abogado defensor Juan Pablo Fioribello se presentó en la comisaría por pedido de un familiar cercano del dirigente sindical. El letrado cuestionó algunos de los procedimientos adoptados y calificó de “apresuradas” ciertas decisiones de la fiscalía.
Mientras tanto, los testimonios de vecinos, encargados y trabajadores de la zona comenzaron a aportar una versión diferente a la hipótesis inicial de una persecución violenta.
Camilo, el encargado del edificio donde vive Moyano, aseguró que el exdiputado trataba de contener a la joven y evitar que corriera por la avenida.
“Él quería sacarla y contenerla”, relató. También contó que Arizaga llevaba un perro en brazos, que finalmente se escapó y quedó bajo el cuidado de una vecina.
El encargado sostuvo que Moyano se encontraba en buen estado y que le explicó que su pareja estaba sufriendo un brote.
“Facundo estaba vestido, estaba bien. Me dijo que estaba teniendo un brote. Ella no quería que la ayudara él ni el policía que llegó enseguida. Quería huir de todos, estaba fuera de sí”, afirmó.
Otro hombre que trabajaba en la zona también aseguró haber visto a Arizaga completamente alterada, mientras Moyano caminaba detrás de ella intentando tranquilizarla.
“Vi a una chica totalmente fuera de sí. Ella venía adelante y él atrás. Él estaba normal y parecía preocupado por la situación”, relató el testigo.

Según su declaración, la joven gritaba “ayúdenme”, aunque las personas presentes no lograban comprender de quién o de qué intentaba escapar. Moyano, por su parte, le decía “amor” e intentaba explicarle a la Policía que era su novio.
El testigo agregó que la joven se aferró al pasamanos de un colectivo y se negaba a soltarlo, mientras rechazaba la asistencia de Moyano y de los policías.
Las imágenes grabadas por vecinos muestran a Arizaga caminando de manera errática, descalza y vestida con un body rojo traslúcido. Los videos, que rápidamente se viralizaron, serán incorporados al expediente y analizados junto con las cámaras públicas y privadas de la zona.
La declaración de la joven no implica automáticamente el cierre de la causa. Aunque Arizaga decida no impulsar una denuncia, la Justicia puede avanzar de oficio si encuentra indicios de que se cometió un delito, especialmente por tratarse de una investigación iniciada bajo un posible contexto de violencia de género.
El allanamiento al departamento será una de las medidas centrales para determinar qué ocurrió durante la denominada “noche brava”, si efectivamente hubo consumo de drogas, si la joven estuvo impedida de abandonar el inmueble y si existen pruebas que respalden o descarten las acusaciones formuladas contra Moyano.
El dirigente continuará detenido mientras el fiscal analiza las pruebas y define su situación procesal. La declaración de Arizaga, la ausencia inicial de lesiones compatibles con golpes y los testimonios que aseguran que Moyano intentaba ayudarla aparecen como los principales elementos que podrían favorecer su defensa.
Sin embargo, los investigadores deberán reconstruir con precisión las horas anteriores a la intervención policial. Hasta que se complete el análisis de las cámaras, los testimonios y las pericias, continuará abierta la incógnita sobre qué ocurrió dentro del departamento y por qué la joven salió corriendo semidesnuda y desesperada por las calles de Belgrano.
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