Durante los próximos meses, gran parte de Argentina podría atravesar un período marcado por calor, temperaturas superiores a lo habitual y precipitaciones abundantes debido al avance del fenómeno climático El Niño. El calentamiento persistente de las aguas del océano Pacífico incrementa las probabilidades de que este evento se consolide y alcance una intensidad significativa.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó recientemente que la formación de El Niño es prácticamente inevitable, aunque todavía existen incertidumbres sobre su magnitud definitiva. Los expertos advierten que, si el fenómeno alcanza una intensidad elevada, podría generar impactos importantes en distintos sectores del país. Este escenario se produce además en un contexto de cambio climático, donde el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero ha alterado numerosos patrones meteorológicos durante las últimas décadas.
El calentamiento del Pacífico y las advertencias internacionales
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, destacó la relevancia de monitorear la evolución del fenómeno. Según explicó, el calentamiento oceánico aporta mayor humedad y energía al sistema climático global, favoreciendo la aparición de eventos extremos como tormentas intensas y olas de calor.
Desde el organismo indicaron que existe un 80% de probabilidad de que las condiciones asociadas a El Niño se desarrollen entre junio y agosto, mientras que la posibilidad aumenta al 90% para los meses posteriores. Aunque persisten dudas sobre el momento exacto de máxima intensidad, la mayoría de los modelos climáticos prevé al menos un episodio moderado con potencial de fortalecerse.
Qué puede ocurrir en Argentina
El meteorólogo argentino Pedro Di Nezio, en diálogo con La Nación, señaló que un “Súper El Niño” continúa siendo una posibilidad, aunque aclaró que no representa el escenario más probable en la actualidad. Sin embargo, afirmó que ya puede descartarse tanto una situación neutral como el regreso de La Niña.
El especialista consideró positiva esta situación porque disminuye considerablemente el riesgo de una nueva sequía generalizada, uno de los principales problemas que afectaron al país durante los últimos años. Según explicó, la discusión actual entre los científicos ya no se centra en la ocurrencia del fenómeno sino en determinar cuál será su intensidad final.
Preparación y medidas preventivas
Los expertos coinciden en que la prevención resulta fundamental frente a este escenario. Entre las acciones recomendadas se encuentra el mantenimiento anticipado de desagües, canales y sistemas de drenaje para reducir posibles impactos de lluvias intensas.
Di Nezio destacó que este tipo de intervenciones generan beneficios incluso si el fenómeno termina siendo menos severo de lo previsto. La mejora de la infraestructura permite aumentar la capacidad de respuesta frente a distintos eventos climáticos y fortalece la preparación de las comunidades.
Riesgos asociados al calor extremo y las inundaciones
Un episodio intenso de El Niño suele incrementar la probabilidad de inundaciones y de temperaturas excepcionalmente elevadas. Las consecuencias pueden incluir daños materiales, interrupciones en servicios esenciales y efectos directos sobre la salud de la población.
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