Señoras y señores legisladores:
Concurro hoy a esta asamblea para cumplir con el deber de dar cuenta del
estado general de la administración provincial.
Quiero saludar al pueblo de Catamarca, que es a quien le rendimos
cuentas. Este informe es para cada catamarqueño que confía en la gestión y
el potencial de esta provincia. A ellos me dirijo hoy.
Quiero saludar también a los legisladores de las dos cámaras, y enviar un
saludo especial en este momento al vicegobernador Rubén Dusso. A todos
les agradezco el trabajo de 2025. Y especialmente agradecer a los
integrantes de nuestro espacio político. La democracia se construye en los
recintos, y esta asamblea es la prueba de esa construcción.
Ante este séptimo mensaje, el mundo y la Argentina ya han atravesado tres
crisis profundas: la pandemia, la guerra europea y la guerra en Oriente.
Esta es una nueva era de la humanidad, y este cambio plantea un nuevo
desafío para acoplarnos a la nueva visión geoeconómica que se está
acelerando. En ese contexto, Catamarca tomó decisiones.
Decidimos reforzar la dinámica de sinergia entre el sector público y el
sector privado para proteger el empleo formal, sostener nuestra matriz
productiva y mantener el plan de infraestructura estratégica. Esto requirió
diálogo y una administración responsable de cada recurso. Decidimos,
sobre todo, no perder el rumbo estratégico de Catamarca.
Hoy Catamarca exporta y produce porque defiende su industria y su
minería con reglas claras. Porque construye la infraestructura material que
esa producción necesita. Porque cuida el bolsillo y la salud de su gente.
Porque sostiene la educación, la vivienda y los derechos sociales. Porque
garantiza la seguridad y la fortaleza de sus instituciones. Porque acompaña
a cada uno de sus 36 municipios. Eso es lo que hizo Catamarca en este
tiempo. Y eso es lo que va a seguir haciendo.
Este discurso va a ser, entonces, el relato de una provincia que tomó
decisiones propias en un tiempo complejo, y que está dispuesta a seguir
tomándolas.
Voy a empezar por el dato más contundente que tiene Catamarca para
mostrar, porque hablar de decisiones propias es hablar de resultados.
En el primer trimestre de 2025 Catamarca exportó al mundo 89 millones
de dólares. Pero en el primer trimestre de 2026, exportamos 177 millones.
Esta cifra es parte de un crecimiento sostenido que nos pone en el mapa del
comercio internacional como pocas veces antes. Nuestros productos hoy
llegan a Estados Unidos, China, países europeos, Brasil, Vietnam y los
países árabes.
Por eso hoy Catamarca exhibe una recuperación de su Producto Bruto
Interno, que oscila entre los 3.800 y 4.000 millones de pesos. Esta es una
cifra comparable a los años de actividad de la minería metalífera plena, y la
proyección sigue siendo de crecimiento para los próximos años.
Pero lo más importante es que detrás de cada embarque hay un galpón,
una planta, una ruta y trabajadores catamarqueños.
Para que esto sucediera, hay una explicación material. Catamarca es una
provincia mediterránea que está lejos de los puertos. Históricamente ese
fue un problema estructural para nuestra economía: mover la producción
catamarqueña costaba más, tardaba más y nos dejaba afuera de
oportunidades que otros aprovechaban. Por eso invertimos donde había
que invertir: en las rutas, en los corredores y en los pasos.
Pero permítanme subrayar algo: estos resultados no son solamente el
resultado de una ruta pavimentada.
Este volumen de exportaciones es el resultado de una política pública
integral y sostenida en el tiempo. Detrás de cada embarque hay una
empresa que eligió radicarse en Catamarca porque hay condiciones de
seguridad jurídica, tributaria y territorial que esta provincia construyó para
que esa decisión fuera posible.
Esas condiciones tienen nombre concreto. En Catamarca, solo pagan
Impuesto de Sellos los contratos mineros, los contratos con el Estado y las
transferencias de vehículos. Además, en virtud de las leyes vigentes de
promoción, se mantienen los regímenes de exención de Ingresos Brutos
para las industrias, los emprendimientos agropecuarios, los
emprendimientos turísticos, las energías renovables y las iniciativas
vinculadas a la Economía del Conocimiento.
Un tercio de las regularizaciones inmobiliarias en 2025 se debió a los
programas de regularización territorial que implementó Catamarca a
través de ARCAT.
Pero ahora vamos a sumar algo nuevo: la Ventanilla Única Digital de
ARCAT. Por primera vez, un inversor que quiere radicar su proyecto en
Catamarca puede hacerlo con facilidad a través de la Plataforma de
Trámites a Distancia en un solo proceso, digital y transparente.
Esto es así porque entendemos que las empresas se radican donde las
reglas son claras y los trámites se resuelven.
El Paso Internacional de San Francisco hoy opera todos los días a más de
4.000 metros de altura en condiciones que antes hacían imposible el
tránsito regular de carga. Es clave continuar con la planificación de la red
vial que desemboque en El Paso, para contar con un corredor bioceánico y
que nuestros camiones salgan al Pacífico por San Francisco, y al Atlántico
por la red vial nacional.
Así, Catamarca avanza para ser una provincia conectada a los dos océanos,
para sostener y crear más industria.
La mejor prueba de esa decisión está en lo que pasó dentro de la provincia.
Frente a un contexto global adverso, esta provincia tomó una decisión:
defender el trabajo catamarqueño. En el sector textil, que concentra a más
de 2.000 trabajadores, protegimos la fuente laboral de 1.870 trabajadores,
es decir el 93% del sector, con subsidios que van directamente al bolsillo
del trabajador.
Acompañamos con $622 millones adicionales en sostenimiento del empleo
en otras industrias e invertimos $309 millones en logística productiva.
Hoy, hay trabajadores de 85 empresas alcanzadas por medidas de
sostenimiento productivo. Esos resultados se miden donde importa: en
exportaciones y divisas.
Por eso en los últimos 2 años las principales empresas textiles se
expandieron. Rocotex — la fábrica del Parque Industrial El Pantanillo —
duplicó su producción y duplicó su personal. Hoy exporta a 5 países.
Se radicó también la empresa textil INDECAT, se puso en marcha ABC
Construcciones para la producción de módulos habitacionales, y
duplicamos la capacidad energética del Parque Industrial con la ampliación
de la Estación Transformadora, para que cada empresa pueda trabajar de
forma continua.
El trabajo se sostiene con asistencia a los trabajadores y también con
formación. Por eso este año pusimos en marcha el Campus de
Entrenamiento Laboral. Es una herramienta concreta del Ministerio de
Trabajo que llegó a 11 departamentos de la provincia y capacitó a 1.139
personas en oficios, competencias técnicas y formación específica para los
sectores que más empleo generan en Catamarca.
El Campus es un programa con presencia territorial, que articula con las
empresas radicadas en cada zona para entender qué necesitan. De esta
manera se prepara al trabajador catamarqueño para que esté formado
cuando llegue una oportunidad de empleo. En Catamarca, estamos
acompañando ese proceso con inversión concreta: $302 millones
destinados a capacitación laboral en el último año.
El trabajo formal, los oficios, la formación técnica: todo esto se sostiene
con un motor económico que demande trabajadores. En Catamarca, ese
motor tiene un nombre propio: la minería, que es una de las claves del
crecimiento.
Catamarca es una provincia minera por mandato constitucional. Esto
quiere decir que debemos administrar nuestros recursos estratégicos con
una mirada ambiental, económica y social. Es por eso que quiero destacar
que esta gestión hizo algo inédito en Argentina y la región para demostrar
qué significa administrar responsablemente los recursos.
Presentamos el Estudio de Gestión de Impacto Acumulativo Integral — el
EGIA — para la subcuenca del Río Los Patos, en el Salar del Hombre
Muerto. Este es un estudio que se hizo con el apoyo del Consejo Federal de
Inversiones y es una de las primeras herramientas de planificación minera
de impacto acumulativo de esta clase en el mundo. El informe analizó la
actividad minera en el sistema desde la década de 1990, estudia en
profundidad el período 2015 a 2023 y proyecta escenarios hasta 2076.
No es un estudio de impacto tradicional. Es un estudio que analiza qué
pasa cuando la actividad minera interactúa con factores naturales como el
clima, qué pasa con la biodiversidad y qué pasa con las comunidades
locales en un horizonte de 50 años.
El resultado técnico es claro: el sistema hídrico del Río Los Patos se
mantiene estable y hay equilibrio de la biodiversidad en condiciones
socioproductivas.
Además, como parte del plan de cuidado ambiental de la provincia,
estamos recuperando la vega del Trapiche. Es un trabajo que ya alcanza un
20% y lleva tiempo porque se trata de una vega de altura, pero está en
marcha y debe ser reconocido como un mérito de trabajo ambiental.
Por eso, en paralelo al EGIA, sostuvimos un Programa de Participación
Ciudadana en Minería que está institucionalizado desde 2016, y que desde
2021 se aplica con un protocolo específico alineado a estándares
internacionales. Eso significa participación temprana de los vecinos,
audiencias públicas, consulta, talleres, monitoreos comunitarios, todo con
informes de impacto ambiental publicados online antes de cada instancia.
Además, reforzamos la presencia de control en territorio. Para eso están los
Centros de Control Minero Ambiental que funcionan en Antofagasta de la
Sierra, Andalgalá, Belén, Santa María, Tinogasta y Fiambalá. Son oficinas
de referencia, donde el vecino puede ir a consultar e informarse.
Con ese marco regulatorio y ambiental, Catamarca tiene hoy una cartera
minera robusta.
La proyección del sector es clara: superar las 100.000 toneladas anuales de
producción de litio. Catamarca debe ser, en los próximos años, una de las
principales productoras de litio del mundo.
En paralelo, la minería metalífera impulsa la reactivación del proyecto
Diablillos, que aportará plata y oro, y que se encuentra en etapa de
participación ciudadana. También iniciará actividades el proyecto
Cortaderas, en Fiambalá, que obtuvo la aprobación ambiental para
exploración.
Cuando esos proyectos estén operativos, estamos hablando de 5 años de
producción adicional de cobre, 150 puestos en construcción y 300 en
operación sólo en Diablillos, y de toda la cadena de proveedores locales que
genera cada uno.
En este marco de gestión de la actividad minera, Catamarca es hoy una de
las provincias que más inversiones está generando a través del Régimen de
Incentivo a las Grandes Inversiones, una herramienta que aceleró los
procesos de inversión que estaban en marcha.
Por eso seguimos modernizando el Código de Procedimientos Mineros, una
herramienta indispensable para consolidar uno de los motores económicos
centrales de nuestra provincia.
Para esta gestión, cada inversión es importante sobre todo por lo que
produce en el territorio catamarqueño.
En el último año, las empresas del sector minero compraron a 229
proveedores locales por casi medio billón de pesos. Esos recursos se
quedan en la provincia, financian empresas catamarqueñas, y éstas a su vez
generan puestos de trabajo para más catamarqueños.
En empleo minero, tenemos hoy 3.101 puestos directos y 3.381 puestos
indirectos. Esto es más de 6.400 puestos de trabajo generados por la
actividad minera en la provincia.
En materia de regalías, Catamarca está entre las jurisdicciones con mayor
peso relativo de las regalías mineras en sus cuentas públicas. Esas regalías
no se diluyen en gastos corrientes. Por el contrario, tienen destinos
específicos y verificables.
Gran parte del plan de infraestructura estratégica se mantiene en marcha
porque contamos con fondos mineros.
En este último año, la inversión pública provincial en obras de
infraestructura se canaliza en parte a través del Fideicomiso Minero. Esos
fondos se integran con aportes de los proyectos en explotación y con
aportes del propio Gobierno Provincial. Esa inversión en infraestructura se
transforma en puentes, hospitales, rutas y escuelas que ya utilizan los
catamarqueños.
Y aclaro algo que es clave: los beneficiarios de esas obras son los vecinos de
los departamentos con proyectos mineros. Los mismos vecinos que validan
cada obra en instancias participativas antes de que se ejecuten.
Un ejemplo concreto es la ruta que une Antofagasta con el límite con Salta,
un camino vital para el Oeste catamarqueño y para toda la Puna. Para esa
ruta, el Fideicomiso Minero invirtió casi $8.884 millones. El 65% lo puso el
Gobierno de la provincia. El resto lo aportaron empresas mineras del Salar
del Hombre Muerto como un aporte extra aparte de las Regalías. Esta es
una clara gestión conjunta entre el sector público y el sector privado para
una obra concreta y útil.
Las otras obras en ejecución a través del Fideicomiso Minero alcanzan
$16.229 millones, y el Fideicomiso del Salar del Hombre Muerto aporta
$3.291 millones más, específicamente destinados al departamento que
produce la mayor parte del litio catamarqueño.
Los resultados están a la vista. Algunos ejemplos son:
- el Hospital de Belén, un centro sanitario de alta complejidad que el
Oeste pide hace años
- las nuevas Terminales de Ómnibus de Belén y Fiambalá ya
inauguradas
- 20 nuevas viviendas entregadas en El Peñón
- las plantas depuradoras de Antofagasta y El Peñón
- el Hospital de Antofagasta de la Sierra
- el Centro Sanitario que se hará en Palo Blanco
- el proyecto para revitalizar las Termas de Fiambalá
- el nuevo Jardín de Infantes de Antofalla
- y el Centro Interpretativo de la Puna de Antofagasta
Pero además, estamos avanzando con las circunvalaciones en Andalgalá,
Fiambalá, Belén, Santa María y Antofagasta de la Sierra. Estas son obras
viales pensadas para que el tránsito pesado minero no atraviese los centros
urbanos.
También quiero destacar que el 3% de las regalías mineras como mínimo
se asignan a un fondo específico para el Centro Científico Tecnológico que
administramos junto a la Universidad Nacional de Catamarca. Queremos
una minería que financie la ciencia orientada a la producción.
Quiero hacer un reconocimiento explícito al trabajo que hacen YMAD y
CAMYEN. La articulación entre Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio
y la sociedad CAMYEN es fundamental para que los recursos minerales
catamarqueños se administren con criterio provincial. Por eso debemos
agradecer al Gobierno Nacional, por el reciente traspaso de YMAD a
Catamarca, y la entrega definitiva del Complejo Capillitas.
Hoy el nuevo desafío es fomentar la pequeña y mediana minería. Para eso,
CAMYEN habilitó una plataforma digital de acceso libre para consultar su
cartera de propiedades mineras y vincular oportunidades de inversión,
facilitando el análisis y la toma de decisiones. Esto es una invitación para
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los empresarios catamarqueños y productores que buscan oportunidades
de inversión que generen empleo.
En consecuencia, lo que debe quedar claro para todos es esto: los recursos
mineros de Catamarca son de los catamarqueños.
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Ahora bien, el modelo productivo de esta provincia no se sostiene sólo
sobre la minería y la industria tradicional. Y voy a explicar por qué.
Catamarca es una provincia que se destaca por su potencial humano y
productivo en distintos rubros que sostienen las economías regionales.
En este sentido, hay un hito que quiero destacar: la primera Barraca
Provincial de fibra de vicuña. Un centro de acopio y clasificación con
certificación SENASA que permite que nuestros productores accedan
directamente al mercado internacional sin intermediarios. Para proveerla,
construimos nuevos módulos de captura de vicuñas para la realización de
los chakus y entregamos maquinaria de esquila en Laguna Blanca, La
Angostura, Carachi y Aguas Calientes. ¡Feliz día del Trabajador para todos! Muchas gracias!
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