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Saga: Emociones que pueden llevar al delito – Capítulo IV

La humillación: la bomba emocional que puede detonar en crimen

03/12/2025 | 

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La química del desprecio: el modo avión de la razón

La humillación deja una marca profunda. El cerebro la siente como un golpe físico. Según el Dr. Daniel López Rosetti, el dolor emocional y el físico se superponen: cuando alguien es humillado, el cuerpo reacciona como si estuviera siendo agredido.

 

Frente a esa amenaza, nuestro freno interno se desconecta. La emoción toma el control y la razón queda en modo avión. Las decisiones se vuelven impulsivas y, a veces, peligrosas. Si la humillación se acumula sin salida, puede transformarse en resentimiento y derivar en violencia. Thomas Scheff llamó a esto la “espiral vergüenza–rabia”.

 

El caso Columbine: la necesidad torcida de recuperar poder

El ejemplo de Columbine (1999) muestra este patrón de forma extrema. Eric Harris y Dylan Klebold vivieron años de burlas, golpes y sensación de ser “basura humana”. No buscaban caos por sí mismo: querían revertir la imagen humillante que la sociedad les impuso.

El documental Bowling for Columbine, de Michael Moore, muestra cómo el bullying y la humillación cotidiana calaron hasta lo más profundo de su identidad. La violencia fue su manera torcida de obligar al mundo a verlos y respetarlos, aunque fuera por miedo.

 

Este patrón también aparece en contextos cotidianos y en la violencia de género: primero está la humillación emocional; burla, ridiculización, desvalorización, y luego puede surgir la agresión física. Entender estos factores ayuda a explicar la violencia, no a justificarla.

 

De la institución degradante al acelerador digital

La humillación puede ser invisible. Muchas personas que acuden a escuelas, hospitales o comisarías pueden sentirse maltratadas o menospreciadas por experiencias puntuales. Aunque no sea habitual, estas situaciones erosionan la confianza en el Estado y generan frustración.

 

Hoy, las redes sociales amplifican cada humillación. Un comentario burlón frente a compañeros, un meme viral o un video que se comparte sin parar puede quebrar la identidad de un adolescente en segundos. El ciberbullying no es un juego: es humillación pública y permanente. Comprender estos factores permite anticipar riesgos sin justificar la violencia.

 

La seguridad empieza en la dignidad

Debemos reconocer la humillación como lo que es: maltrato que duele igual que un golpe. La prevención no está solo en castigar; hay que enseñar a gestionar la vergüenza y eliminar prácticas institucionales degradantes.

 

La filósofa Martha Nussbaum lo resume con claridad: sin dignidad no hay ciudadanía. Y sin ciudadanía respetada, la violencia siempre encuentra la excusa para encenderse. La verdadera seguridad comienza donde la dignidad está garantizada.

 


 

 

Eduardo Muñoz

  • Criminólogo
  • Autor del libro El Género de la Muerte
  • Divulgador en Medios
  • Análisis criminológico aplicado a temas sociales de actualidad y seguridad

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Instagram: @educriminologo



 
 
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