Catamarca Ya

​8 de marzo y el desafío de no ser nuestras propias enemigas

​Señor Director:

​Cada 8 de marzo las redes se llenan de flores y felicitaciones, pero detrás de la celebración del Día Internacional de la Mujer, hay una realidad que incomoda y que es urgente visibilizar: la creciente agresividad entre nosotras. Hemos conquistado espacios de poder, pero en el trayecto, parece que muchas han perdido la brújula de la integridad y la empatía.

​Hoy quiero lanzar preguntas que suelen quedar en el murmullo de los pasillos: ¿Cuántas de ustedes, mujeres trabajadoras, no han sentido el acoso, el agravio o el insulto proveniente de su propia par? ¿Cuántas veces el obstáculo para crecer no fue un sistema externo, sino el sabotaje y la mirada juzgadora de otra mujer que vio en su compañera a una rival por el simple hecho de sobresalir, de ser más linda o de poseer una personalidad distinta?

​Es alarmante ver cómo los titulares de noticias hoy nos muestran una cara desconocida. Ya no es extraño leer sobre disturbios en estadios o conflictos en la vía pública donde la mujer es la incitadora, la que inicia el pleito o la que ejerce la violencia más descarnada. ¿En qué momento cambiamos nuestra esencia de paz por esta beligerancia?

​Se supone que la mujer es sinónimo de simpleza, de esa delicadeza que no es debilidad, sino una fuerza contenedora y sabia. Sin embargo, hoy vemos una competencia feroz que genera ambientes de trabajo tóxicos y sin armonía. Pareciera que para "ser fuertes" muchas han elegido ser violentas, olvidando que la verdadera dignidad se mide en cómo tratamos a los demás, especialmente a quienes recorren nuestro mismo camino.

​Este 8 de marzo no debería ser solo para aplaudir los títulos obtenidos, sino para reflexionar sobre el trato humano. Si el progreso nos vuelve agresivas y nos quita la esencia de ser "el alma" que pone calma en la tempestad, entonces estamos retrocediendo bajo el disfraz de la modernidad.

​Feliz 8 de marzo a las verdaderas mujeres: aquellas que no necesitan apagar la luz de otra para brillar, las que conservan la nobleza en su trato y las que entienden que la mayor conquista no es un puesto de poder, sino mantener la esencia y la armonía frente a un mundo que hoy nos quiere violentas.

URL NOTA: http://www.catamarcaya.com.ar/2012/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=98555