En verano, las remeras de manga corta y las musculosas pasan a ser protagonistas, pero hay una zona del cuerpo que solemos olvidar hasta que es demasiado tarde: los codos. Por el roce constante con la ropa, el apoyo en los escritorios y la falta de glándulas sebáceas en esa área, es muy común que la piel se vuelva áspera, oscura o incluso se agriete.
Si ya probaste mil cremas comerciales y sentís que ninguna penetra lo suficiente, la solución no está en la farmacia, sino en tu alacena. Con aceite de oliva y azúcar, podés armar un tratamiento de "choque" que deja la piel increíble en cuestión de minutos.
El aceite de oliva es el "oro líquido" de la cosmética natural. Gracias a su alto contenido de vitamina E y ácidos grasos, actúa como un humectante profundo que repara los tejidos dañados.
Por otro lado, el azúcar (ya sea blanca o mascabo) funciona como el exfoliante mecánico perfecto: sus granos remueven las células muertas sin ser excesivamente abrasivos, permitiendo que el aceite penetre en las capas más profundas.
Paso a paso: cómo preparar y aplicar tu exfoliante casero
Materiales necesarios:
2 cucharadas de aceite de oliva (preferentemente virgen extra)
1 cucharada colmada de azúcar
Un recipiente pequeño
Procedimiento:
En el recipiente, mezclá ambos ingredientes hasta formar una pasta granulada pero aceitosa. Si queda muy líquida, agregá un poco más de azúcar.
Preparación de la piel: Lavá tus codos con agua tibia para abrir los poros.
Masaje circular: Aplicá la mezcla y realizá movimientos circulares firmes pero constantes durante 3 a 5 minutos por cada codo. Prestá especial atención a las zonas donde la piel se siente más dura.
Reposo: Dejá actuar la mezcla otros 2 minutos para que el aceite hidrate profundamente.
Enjuague: Retirá con agua tibia y secá con una toalla dando toques suaves, sin frotar, para dejar una fina película de aceite sobre la piel.
Cómo reciclar un envase para tu exfoliante
Buscá un frasco pequeño: los envases de mermelada individuales de los hoteles o los frasquitos de vidrio de yogur son ideales.
Limpieza profunda: lavá el frasco con agua caliente y detergente para eliminar cualquier residuo de comida.
Secado: asegurate de que esté totalmente seco; el agua puede hacer que el azúcar se disuelva y la mezcla pierda efectividad.
Personalización: podés decorar el frasco con hilos de yute o etiquetas de papel reciclado. Es un detalle excelente incluso para regalar.
Consejos adicionales para mantener la suavidad
Para que el efecto de "codos de seda" dure más tiempo, tratá de realizar este proceso una o dos veces por semana. Evitá apoyar los codos con fuerza sobre superficies rugosas y, si podés, aplicá una gota de aceite de oliva antes de irte a dormir. Lograr una piel radiante no requiere de grandes inversiones, sino de constancia y de aprovechar lo que la naturaleza nos brinda.
URL NOTA: http://www.catamarcaya.com.ar/2012/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=97796