· 400 gramos de dulce de leche
· 400 ml de crema de leche para batir
· 3 claras de huevo
· Una pizca de sal (opcional, para estabilizar las claras)
· Chocolate rallado o nueces para decorar (opcional)
Preparación:
1. En un recipiente amplio, batir la crema de leche bien fría hasta lograr una consistencia firme, pero cuidando que no se corte. Una vez lista, llevarla a la heladera mientras se continúa con el resto de la receta.
2. En otro bol, batir las claras de huevo junto con una pizca de sal hasta que alcancen el punto nieve, es decir, que formen picos firmes y mantengan su estructura.
3. Retirar la crema de la heladera y sumar el dulce de leche de a poco. Integrar ambos ingredientes con movimientos suaves y envolventes, para conservar el aire incorporado durante el batido.
4. Incorporar las claras batidas en varias tandas, mezclando con cuidado y sin batir, para que la mousse conserve su textura liviana y esponjosa.
5. Una vez que la preparación esté homogénea, repartir la mousse en copas, vasos o recipientes individuales. Llevar a la heladera por al menos una hora antes de servir para que tome mayor consistencia.
· Para intensificar el sabor, se puede utilizar dulce de leche repostero, que aporta mayor cuerpo a la mousse.
· Si se busca una versión aún más fresca, es posible sumar ralladura de naranja o limón en pequeñas cantidades.
· Al momento de servir, decorar con chocolate rallado, nueces picadas o incluso un hilo extra de dulce de leche puede marcar la diferencia.
· También se puede acompañar con frutas frescas, como frutillas o banana, que aportan frescura y equilibran el sabor.