Vuelve la polémica sobre el efecto de la vacuna del COVID en los chicos por un informe que se filtró en EE.UU.
La vacunación pediátrica contra el Covid-19 vuelve a estar en el centro del debate en Estados Unidos. Según revelaron The New York Times y The Washington Post, el gobierno de Donald Trump presentaría la próxima semana un informe que relaciona la muerte de 25 niños con las vacunas contra el SARS-CoV-2.
El documento sería discutido ante asesores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y se apoyaría en datos del sistema VAERS, una base pública que recopila reportes no verificados de efectos adversos tras la inmunización.
La filtración del informe ya generó consecuencias: las acciones de Pfizer y Moderna sufrieron bajas en los mercados, mientras ambos laboratorios reiteraron la seguridad de sus fármacos. En Argentina, en paralelo, se observa un fuerte descenso en la cobertura: entre 2023 y 2025 la vacunación general cayó diez veces, con una reducción aún más pronunciada en menores de 18 años, donde el número de inoculados bajó 28 veces.
El Registro Nominalizado de Vacunación (Nomivac) muestra que los niños fueron mayoritariamente inmunizados con la vacuna de Moderna, basada en la tecnología de ARN mensajero, mientras que Pfizer se aplicó sobre todo en adultos. El retroceso en la adherencia se produjo incluso cuando el Gobierno argentino continúa ofreciendo las dosis de manera gratuita, e incluso con la incorporación de la vacuna proteica ARVAC, de producción nacional.
Aunque los funcionarios de la administración Trump sostienen que “ha habido niños que han muerto por la vacuna”, especialistas advierten que los datos del VAERS no constituyen evidencia definitiva, ya que cualquier persona puede cargar un reporte sin verificación clínica.
Los estudios de vigilancia epidemiológica han identificado un riesgo raro pero real de miocarditis y pericarditis, principalmente en varones adolescentes y adultos jóvenes, tras la vacunación. Sin embargo, la mayoría de los casos fueron leves y con buena recuperación. Al mismo tiempo, la infección por Covid presenta un riesgo mayor de provocar estas complicaciones, lo que mantiene el balance riesgo-beneficio en favor de la vacunación, según la OMS y múltiples organismos médicos internacionales.
El tema también reaviva la grieta política en torno a la vacunación. En Florida, el gobierno local impulsa la eliminación de la obligatoriedad de inmunizaciones infantiles históricas como las de polio, sarampión o rubéola. En contraposición, la gobernadora demócrata de Arizona, Katie Hobbs, firmó una orden ejecutiva para ampliar el acceso a las vacunas contra el Covid, citando recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría y otras instituciones médicas.
El trasfondo revela que, mientras el virus continúa circulando con variantes como la XFG “Frankenstein”, los países enfrentan un desafío adicional: la erosión de la confianza pública en las vacunas, un fenómeno que puede impactar no solo en la lucha contra el Covid, sino también en la prevención de enfermedades prevenibles de larga data.