Un día de terror en la escuela Marcelino H. Blanco
El 10 de septiembre de 2025, la calma de la Escuela 4-042 Marcelino H. Blanco, en La Paz (provincia de Mendoza), se quebró con el estruendo de disparos. Una alumna de entre 13 y 14 años ingresó al establecimiento con un arma de fuego y se atrincheró en el patio tras efectuar al menos dos disparos. Aunque no hubo heridos, la escena de estudiantes evacuados entre lágrimas y familias desesperadas refleja la magnitud del horror vivido.
El acceso a las armas y sus riesgos
El hecho de que una adolescente pudiera acceder a un arma plantea un problema social de fondo: la naturalización de la tenencia de armas en los hogares. Cada arma disponible en una casa no es un símbolo de seguridad, sino una posibilidad latente de tragedia.
Diversos estudios demuestran que la presencia de armas aumenta el riesgo de suicidios, femicidios, accidentes domésticos y violencia intrafamiliar. En manos de un menor, este riesgo se amplifica de forma exponencial.
Una alarma para toda la sociedad
La estudiante habría apuntado a un compañero y señalado como objetivo a una docente. Ese comportamiento refleja la ausencia de recursos emocionales y sociales para resolver conflictos sin violencia, así como la falla del entorno familiar y comunitario en prevenir un acceso tan peligroso.
La sospecha de que el arma pertenecía a un integrante de las fuerzas de seguridad, aunque aún no confirmada, visibiliza otro aspecto preocupante: cuando en un hogar se convive con armas, el riesgo de que un menor acceda a ellas siempre está presente.
El mensaje equivocado del gobierno
Frente a este escenario, el discurso del gobierno nacional que alienta la portación y la tenencia de armas transmite un mensaje devastador. Bajo la retórica de la “autodefensa” se esconde un efecto cultural profundo: la idea de que las armas son herramientas de uso cotidiano, legitimando su presencia en hogares y comunidades.
Ese mensaje cala hondo en una sociedad atravesada por la
violencia, y se traduce en episodios como el de La Paz, donde la línea entre la seguridad y la tragedia es tan delgada como un gatillo.
La urgencia de prevenir antes que lamentar
El operativo policial y la evacuación evitaron lo peor, pero no pueden ocultar la amenaza latente. La verdadera prevención no está en los protocolos de emergencia, sino en la educación, la regulación estricta del acceso a armas y la construcción de espacios donde los adolescentes puedan expresar frustraciones y resolver conflictos de manera no violenta.
Lo ocurrido en La Paz debe ser leído como una advertencia. Si no se revisan las políticas que fomentan la tenencia de armas y no se fortalecen las redes de contención social y educativa, el próximo disparo podría no ser solo un susto, sino una tragedia irreversible.
►Eduardo Muñoz
•Criminólogo
•Autor del libro El Género de la Muerte
•Divulgador en Medios
•Análisis criminológico aplicado a temas sociales de actualidad y seguridad