Catamarca Ya

Tu dolor es mi dolor, tu virtud es la mía...

Meses atrás les conté un poco de mi historia.


En realidad les conté la historia de mi hermano pero no la mía.


Les conté que él estaba batallando una lucha entre la vida y la muerte. Y que necesitaba la ayuda de la sociedad porque los políticos y la iglesia no se la dieron en su momento.


En estos tiempos de inflación y caos. En estos tiempos de incertidumbre y locura.


No todo está perdido.


La carta la escribí yo.


Pero ustedes ayudaron a que la historia tenga un final feliz.


Cuando vivía en Catamarca, una vez una mamá golpeó la puerta de mi consulta. Ella me dijo que su hijo estaba mal, perdido. Yo le dije que me encargaría de encontrarlo, y cuando lo haga, él se hallaría para toda su vida.


Y así lo hice...


Lo que no esperaba es que ella al leer mi carta me comentara que ayudaría a mi hermano. Que usó de inspiración mi ayuda y ahora ayuda a otros.


Y así fue. 


Ella en persona buscó a mi hermano, y juntos se encontraron.


Mi hermano usó todo su dolor y experiencia para ayudarse a él, y con toda su experiencia, está ayudando a otros.


Colabora en un comedor, ayuda gratis a gente que no puede y los que pueden, saben que él no solo es un buen abogado, sino una persona que se levantó para no caerse.



Hoy no solo él está bien, los viejos techos de su casa que antes goteaban, están a prueba de tormenta. Literalmente.


Obviamente mis padres también han colaborado, él y toda su familia, mi madre y toda la suya.


Porque cuando de luchar se trata, cuando las familias se juntan, son invencibles.



Antes de terminar les contaré algo. Nunca me interesó tener una calle o una plaza a mi nombre, para mi un futbolista de Europa y María de Antofogasta son iguales, perdón me equivoco, María me enseñó cosas que nunca me imaginé. Por ejemplo como se sale de sitio inhóspito y muy duro para trasformarse en una buena profesional. Como su abuela cuidaba de animales y se perdía por días para luego regresar y dar lo poco que tenía, que para ella era todo.


Sino comparto lo que se, siempre estaré en deuda con los que no saben.


Ahora quiero ayudar a Catamarca con la misma sensatez y honestidad que siempre lo hice.


Y si para salvar la vida de alguien que amo acudí a la honestidad y extrema exposición, hoy quiero salvar a Catamarca.


En una provincia minera, salvo que los minerales se reproduzcan, cosa que no es el caso. Explotar sin un plan a largo plazo es un suicidio.


Cuando ya no haya mineral que sacar, Catamarca será el “viejo oeste”, pueblo fantasma sin minerales que extraer, y difícilmente se podrá hacer turismo. Porque el agua estará contaminada y el verde será cambiado por oscuro.



Si quieren evitar que haya más suicidios entre los jóvenes, hay que darles esperanza!


Esperanza en forma de algo concreto.


Porque habría que imaginarse, que pasaría si algún día los pobres se cansan de ser usados, habría tantos ricos para defenderse?


Catamarca tiene que dejar de cambiar un estado que no tenga en cuenta las regalías por otro que tampoco las tiene en cuenta.


Es hora de despertar.


Equidad es Seguridad.


(Y luz que no se corte y agua que no falte)


                                                                                                                                          

                                                                 Max

URL NOTA: http://www.catamarcaya.com.ar/2012/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=64133