Cuando el esposo estaba en su lecho de muerte, se prometieron que la familia crecería y si bien lo lograron el pequeño bebé falleció luego.
Hay historias de amor que al escucharlas además de conmovernos logran llegar a nuestras almas y nos permiten creer en el amor. Y es que nos muestran que todo trasciende, que no se deja encapsular en los límites que la vida ofrece.

Lo particular de esta relación es que lograron tener dos hijos, uno cuando Cleberton estaba vivo y otro cuando ya había dejado este mundo. Su historia se podría decir que fue un poco trágica, sin embargo, fue un amor del que ella no se arrepiente y lleva con orgullo.
Lamentablemente parecían tener algunas dificultades, por lo que fueron al médico y ni siquiera con inseminación lo lograban. Esto los entristecía un poco, desde sus corazones deseaban tener a un pequeño entre sus brazos pronto.

Lamentablemente se trataba de un cáncer cerebral que no fue diagnosticado a tiempo, una terrible enfermedad que le arrebató la vida en 50 días. Por supuesto que al enterarse de el embarazo luchó, pero su cuerpo no lo resistió.

Aunque para ella era algo difícil imaginar que estaba embarazada y que luego perdería a su esposo, seguía adelante sonriendo. Sin duda una madre valiente y enamorada, de ese hombre que desde la primera vez que lo vio se quedó con su corazón.
“‘Estoy embarazada y mi marido va a morir, ¿y ahora qué?’ Fui del cielo al infierno en un segundo. Volví a la habitación y le conté a Cleberton la noticia, estaba muy feliz. Cuando el médico escuchó la noticia, fue dado de alta”.
–Samille Simoes Landim contó a VivaBem–

Tras la muerte de su esposo, Samille tuvo algunas relaciones que no lograron prosperar pues al contarles sus planes de tener un hijo de Cleberton por inseminación se iban. Ella comenta que eso hería sus masculinidades y que inclusive uno le preguntó por qué tendría el hijo de un muerto.
Fue entonces cuando decidió que sin importar lo que dijeran otros, ella seguiría adelante con su plan y con todo el amor del mundo cumpliría su promesa. Una que cumplió a inicios del 2020, por suerte sus embriones lograron fecundar y esperaban el bebé para febrero de 2021.

Aunque Samille sufría, dijo que se había convertido en la madre de un ángel que acompañaría a Cleberton en el cielo. De ese modo pensó que Dios dispuso, cada uno tendría a un pequeño para que lo cuidara y acompañara.
