Los médicos estudiaron el caso de Jeff Dabe y se dieron cuenta que no tenía signos de ninguna enfermedad como gigantismo o elefantiasis. Hoy compite en luchas de fuerza de brazos. “La gente se asusta cuando ve mis manos en la vida real”, dijo.
Hay deportistas que van más allá de las lógicas de la anatomía y que pueden vencer récords inimaginables. Sobre todo cuando sus cuerpos están estructurados de tal forma, que por nacimiento pueden tener habilidades para ciertos deportes específicos.
Este hombre de Minnesota, Estados Unidos, que ha llamado la atención dentro del deporte de fuerza de brazos, posee el récord de tener las extremidades más grandes del planeta, cuyos antebrazos miden 49 centímetros de circunferencia, según Daily Mail. De hecho, su dedo más grande tiene un grosor de 12 centímetros.
Pero estas inusuales características lo han acompañado durante toda su vida y no se tratan de alguna condición extraña ni una enfermedad, como podrían suponer los médicos. Su caso es tan extraño que fue material de estudio por la Universidad de Minnesota.
En paralelo a esas dudas del mundo científico, Jeff siguió sacándole provecho a sus dones entregados por la naturaleza y comenzó una fructífera carrera deportiva durante la década de 1980. Fue ahí que sus fanáticos lo apodaron como “Popeye“, debido a las características de su cuerpo parecidas a las de la clásica caricatura creada en el año 1929, que trataba sobre un marino que tenía grandes brazos y una fuerza sobrehumana.
Pero la carrera deportiva de Jeff parecía terminar en una competencia de 1986, cuando sufrió una grave lesión en su brazo que lo alejó de la actividad por muchos años. Luego de más de una década en las oscuridades, “Popeye” tuvo su revancha y volvió en gloria y majestad en 2012.
Como la lesión fue en su brazo derecho, se entrenó para poder ocupar esta vez su brazo izquierdo. “Gracias a la World Armwrestling League ahora estoy compitiendo con gente de todo Estados Unidos. Es muy divertido viajar a lugares a los que normalmente no iríamos“, comentó.