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El sencillo test de equilibrio de solo 10 segundos que indicaría cuántos años más podrías vivir

Mantenerse parado sobre una sola pierna durante al menos 10 segundos puede parecer un ejercicio demasiado simple para brindar información importante sobre la salud. Sin embargo, distintas investigaciones sostienen que esta prueba permite evaluar el envejecimiento neuromuscular y podría funcionar como un indicador de longevidad. 


Durante muchos años, los ejercicios cardiovasculares, el entrenamiento de fuerza y los estiramientos ocuparon el centro de las recomendaciones para conservar la salud. Ahora, los especialistas incorporan un cuarto elemento: el equilibrio.


Un estudio publicado en 2022 en el British Journal of Sports Medicine analizó a personas de entre 51 y 75 años. Los participantes que no pudieron sostenerse sobre una pierna durante 10 segundos, con los ojos abiertos, registraron un riesgo de muerte un 84% mayor durante la década siguiente que quienes sí completaron la prueba.


El resultado no significa que perder el equilibrio durante el ejercicio permita pronosticar de manera individual cuándo morirá una persona. La prueba funciona como una señal que puede reflejar el estado general de distintos sistemas del organismo y debe interpretarse junto con la edad, las enfermedades preexistentes, la condición física y otros factores clínicos.


Una investigación de la Clínica Mayo publicada en 2024 también concluyó que el tiempo durante el cual una persona puede permanecer sobre una pierna constituye uno de los indicadores más confiables del envejecimiento neuromuscular. Según sus autores, esta capacidad mostró una relación con la edad más marcada que la fuerza, la velocidad al caminar y otros parámetros físicos evaluados.


El equilibrio exige que el cerebro, los nervios, los músculos, las articulaciones, la vista y el oído interno trabajen de manera coordinada. Por ese motivo, una dificultad creciente para mantenerse estable puede exponer cambios que no siempre resultan evidentes en otras actividades cotidianas.

Mike Teater, director de educación sobre equilibrio de Fyzical, una red estadounidense de clínicas especializadas en trastornos del equilibrio y mareos, explicó que esta capacidad puede desencadenar un verdadero efecto dominó sobre la salud.


Las dificultades para mantenerse estable aumentan el riesgo de caídas. Una caída puede causar lesiones, reducir la movilidad y provocar temor a volver a desplazarse sin ayuda. La disminución de la actividad física, a su vez, incrementa el peligro de enfermedades cardíacas, diabetes, obesidad, pérdida muscular y aislamiento social.


Ese aislamiento también puede favorecer la depresión y contribuir al deterioro de la salud mental y cognitiva. En consecuencia, el vínculo entre el equilibrio y la longevidad no depende solamente de la prueba en sí, sino de todo lo que ocurre cuando una persona pierde autonomía y deja de mantenerse activa.


Las caídas entre los adultos mayores constituyen un problema sanitario de enorme magnitud. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, uno de cada cuatro mayores de 65 años sufre al menos una caída por año. Además, las caídas son una de las principales causas de lesiones y muertes accidentales en ese grupo de edad.


En 2024, más de 43.000 estadounidenses mayores de 65 años murieron como consecuencia de una caída. El costo anual relacionado con la atención de estas lesiones para el sistema sanitario de ese país se estima en aproximadamente 80.000 millones de dólares.


Kristal M. Riska, investigadora de la Universidad de Duke y presidenta de la American Balance Society, advirtió que las dificultades para conservar la estabilidad no deberían considerarse inevitablemente como “algo propio de la edad”. Aunque existen cambios naturales con el paso de los años, el equilibrio puede entrenarse y mejorarse.


Los especialistas señalan que su importancia no se limita a los adultos mayores. En personas jóvenes y deportistas, un buen equilibrio ayuda a optimizar el rendimiento, prevenir lesiones y ejecutar movimientos con mayor precisión. También resulta fundamental para quienes realizan trabajos que demandan desplazamientos constantes, giros, cargas o cambios rápidos de posición.

La fisióloga del ejercicio Rachelle Reed explicó que una adecuada conexión entre el cerebro y el cuerpo permite reaccionar mejor ante movimientos inesperados. Esa comunicación neuromuscular puede evitar lesiones ocasionadas por girar demasiado rápido, tropezar o calcular mal la distancia necesaria para alcanzar un objeto.


Para mantener la estabilidad, el organismo combina la información de tres sistemas principales: la vista, el sistema vestibular del oído interno y la propiocepción, que es la capacidad de reconocer la posición del cuerpo en el espacio.


Esto explica por qué resulta más difícil permanecer sobre una pierna al cerrar los ojos. Al eliminar la información visual, el cerebro debe apoyarse solamente en el oído interno y en las señales procedentes de músculos y articulaciones. Algo similar ocurre al colocarse sobre una superficie blanda o irregular.


La médica especialista en medicina deportiva Kimberly M. Burbank comparó los ejercicios de equilibrio con una forma de entrenamiento cerebral. La prueba ofrece una evaluación en tiempo real de la coordinación entre el cerebro, los nervios y los músculos, lo que la convierte en un indicador funcional de la salud general.


El equilibrio puede deteriorarse antes que la fuerza muscular porque depende de varios sistemas que cambian con la edad. La disminución de la visión, la sensibilidad, la masa muscular y el funcionamiento del oído interno puede afectar gradualmente la estabilidad.


Algunas señales de advertencia son buscar constantemente una pared o un mueble para sostenerse, evitar actividades al aire libre, sentirse inseguro al caminar o desarrollar un temor excesivo a caerse. Cuando estos síntomas aparecen de manera repentina o se acompañan de mareos, debilidad, visión doble, dolor de cabeza intenso o dificultades para hablar, corresponde buscar atención médica.

La buena noticia es que esta capacidad puede entrenarse prácticamente a cualquier edad. Actividades como el yoga, el tai chi y determinados ejercicios de fuerza contribuyen a mejorar la estabilidad, la movilidad y la percepción de la posición corporal.


Los ejercicios específicos no necesitan ser extensos. Los expertos proponen realizar, por ejemplo, cinco movimientos de un minuto entre tres y cuatro veces por semana. También pueden incorporarse al final de una rutina en el gimnasio o practicarse en casa.


Una alternativa sencilla consiste en mantenerse sobre una pierna durante 30 segundos y luego cambiar de lado. Otro ejercicio es caminar colocando el talón de un pie inmediatamente delante de los dedos del otro, como si se avanzara sobre una línea recta.


Las personas con antecedentes de caídas, mareos, problemas articulares o dificultades importantes para caminar deberían hacer estas prácticas con supervisión profesional. También conviene comenzar cerca de una pared o de una superficie firme que permita sujetarse si se pierde estabilidad.


Según Burbank, las mejoras concretas pueden demorar entre tres y seis meses. La constancia permite reentrenar el sistema neuromuscular y construir progresivamente una mayor capacidad de respuesta.

El entrenamiento del equilibrio no reemplaza la actividad aeróbica, los estiramientos ni los ejercicios de fuerza. La recomendación general para un adulto continúa siendo realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada —o 75 minutos de actividad intensa— y sumar ejercicios destinados al fortalecimiento muscular dos veces por semana.


La clave consiste en incorporar el equilibrio como una parte adicional de ese programa. Una prueba de apenas 10 segundos no ofrece un diagnóstico definitivo ni determina por sí sola cuánto vivirá una persona, pero puede revelar de manera temprana dificultades que conviene consultar y trabajar.


Conservar la estabilidad permite seguir caminando, ejercitándose, trabajando y relacionándose con otras personas durante más tiempo. En definitiva, mantener el equilibrio no solamente ayuda a evitar una caída: también puede ser una pieza decisiva para preservar la independencia y la calidad de vida a medida que pasan los años.

URL NOTA: http://www.catamarcaya.com.ar/2012/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=105829