En tiempos de hemorragia de derrotas, y con un plantel millonario aunque a la vez con una defensa y un banco de suplentes remendados, River se abrazó al 0 a 0 en Colombia como un triunfo. Eduardo Coudet, en la conferencia de prensa posterior al partido, lo confirmó con otras palabras cuando dijo"todos firmábamos un empate", una frase que puede dividirse en tres.
Por un lado, se trata de una osadía para la identidad histórica del club. Por otro, un reconocimiento del estado de emergencia que atraviesa su ciclo. Pero finalmente, también, un recordatorio que se trata de una serie de 180 minutos y los empates de visitantes -y más en la altitud, a 2.600 metros sobre el nivel del mar- suelen ser un gran negocio.
Con un solo remate de peligro al arco en todo el partido -y al minuto de juego, el de Lautaro Rivero-, el empate en Bogotá contra Independiente Santa Fe no habrá concedido tres puntos pero sí encaminó lo que parece el pasaje a los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Si Coudet hoy juega más por la supervivencia que por la gloria, lo de Bogotá fue misión cumplida.
Una parte de la biblioteca riverplatense predica que River, para dejar atrás esta década actual con tan pocos motivos para los festejos, debe mirar a sus 125 años de gloria. Otra parte de los expertos, en cambio, señala que para volver a ser primero tiene que dejar atrás los infaustos últimos 30 días. Tiempo al tiempo: primero sanarse, luego jugar.
Ya con Vélez en el horizonte, esa catarata de derrotas -Belgrano, Aldosivi, Barracas Central, Gimnasia, Central y Tigre- parece haberse terminado: al buen triunfo 2-0 contra Argentinos le siguió este 0-0 jugado en una trinchera de guerra, el primer capítulo de una serie de 180 minutos que terminará este miércoles en el Monumental.
Como si no fuese ajeno a los esfuerzos económicos que deben hacer millones de argentinos, el River de las figuras también tiene que llegar a fin de mes: el propio Coudet se había autoimpuesto la serie contra Independiente Santa Fe, que terminará el 26 de agosto, como un límite "para no perjudicar al club". Aunque Chacho todavía no estuvo a la altura de lo que se esperaba -más bien lo contrario-, no todo pasa por él.
Entre los únicos cinco cambios en el plantel que la Conmebol permite tras la primera fase y una serie de lesionados que ya no sorprenden, River pagó en Colombia los últimos coletazos de la desacertada planificación futbolística de la dirigencia en el receso: con Matías Viña y Fabricio Bustos marginados, Coudet debió improvisar con una defensa remendada y dos laterales de emergencia.
Facundo González en especial la pasó muy mal por la izquierda y el reaparecido Rivero, esta vez como central, salvó su futuro tras la mala definición de Nahuel Bustos. Aunque no le sobraban alternativas en el banco, Coudet también eligió olvidarse del área rival cuando, tras el ingreso de Joaquín Freitas por Rafael Borré, lo ubicó más como extremo que como 9: a River le quedó lejísimos el arco colombiano.
El equipo de Coudet sigue en zona crítica pero evitó otra derrota y esos pequeños pasos hoy significan supervivencia. Tal vez sean pan para hoy y hambre para mañana pero, mientras tanto, en este contexto, el 0 a 0 en Colombia valió un triunfo. TyCSports
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