En la mayor parte del país, agosto marca el final del invierno, pero eso no significa que todos los limoneros estén listos para recibir una poda.
Los especialistas en frutales recomiendan esperar a que haya pasado el riesgo de heladas intensas y comiencen a verse los primeros signos de crecimiento primaveral. En muchas regiones eso ocurre entre fines de agosto y septiembre.
Si el árbol todavía atraviesa temperaturas muy bajas, lo mejor es limitarse a retirar ramas claramente secas, rotas o enfermas.
¿Por qué no conviene adelantarse?
Cuando se poda un limonero, la planta interpreta que debe producir nuevos brotes.
El problema aparece si esos brotes emergen mientras aún pueden registrarse heladas. El tejido joven es mucho más sensible al frío y puede quemarse fácilmente, obligando al árbol a gastar energía nuevamente para recuperarse.
Por eso, esperar unas semanas suele traducirse en una mejor brotación y una floración más abundante.
Cómo saber que llegó el momento indicado
Hay algunas señales que indican que el limonero ya está preparado para una poda más importante:
Ya no se registran heladas en la zona.
Comienzan a aparecer nuevos brotes.
Las temperaturas mínimas son más estables.
El árbol dejó atrás el reposo invernal.
Si estas condiciones todavía no se cumplen, es preferible esperar.
Qué ramas sí conviene sacar
Cuando llegue el momento adecuado, la poda debe ser moderada.
Lo recomendable es retirar:
Ramas secas.
Ramas quebradas.
Ramas enfermas.
Chupones que nacen desde la base o el tronco.
Ramas que se cruzan y dificultan el ingreso de luz y aire al interior de la copa.
El objetivo no es achicar el árbol, sino mantener una estructura equilibrada y bien ventilada.
El error más común al podar un limonero
Uno de los errores más frecuentes es realizar una poda demasiado intensa.
Quitar gran parte de la copa de una sola vez genera un fuerte estrés para la planta. Además de retrasar su recuperación, puede reducir la cantidad de flores y frutos de la temporada siguiente.
Los especialistas aconsejan eliminar solo las ramas necesarias y conservar la mayor parte del follaje sano.
Un consejo extra para que dé más limones
Después de la poda, el limonero entra en una etapa de crecimiento activo. Es un buen momento para acompañarlo con un abonado específico para cítricos, un riego adecuado —sin excesos— y varias horas de sol directo.
Con esos cuidados, la planta tendrá mejores condiciones para florecer en primavera y ofrecer una cosecha abundante durante la siguiente temporada.
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