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Enfermo y viudo, un hombre de 80 años dio en adopción a su cachorro, le pidió perdón y recibió una sorpresa

César, un hombre español de 80 años, llegó al programa Dog House con una decisión que no quería tomar: buscarle una nueva familia a Curro, el perro que lo había acompañado durante cinco años. Su esposa había fallecido recientemente y su propia salud se había deteriorado.


Según explicó frente a las cámaras, padecía EPOC y diabetes, y cualquier esfuerzo físico comenzaba a provocarle cansancio y falta de aire.


No entregó al animal porque hubiera dejado de quererlo. Consideró que ya no tenía la fuerza ni las condiciones necesarias para brindarle los paseos, la atención y la rutina que necesitaba.


La despedida que quebró a César

Durante el programa emitido por La 1 de Televisión Española, César explicó: “En cuanto hago un esfuerzo, me canso mucho, no puedo y me ahogo”.

El momento más difícil ocurrió cuando tuvo que dejar a Curro bajo el cuidado del equipo. Mientras lo acariciaba, le dijo: “Perdóname, bonito mío, perdóname”.


Al notar que el perro apartaba la mirada, agregó: “No me quiere ni mirar”. La escena se difundió posteriormente en redes sociales y generó miles de reacciones dentro y fuera de España.

Curro quedó primero con una familia de acogida. Esa etapa permitía observar su conducta en una casa y encontrar adoptantes compatibles, en lugar de entregarlo inmediatamente a la primera persona interesada.


La familia que llegó al programa

Tiempo después aparecieron Jesús, Tania y su hija. Buscaban un perro tranquilo, de tamaño pequeño o mediano y que no fuera cachorro.


Los responsables de Dog House consideraron que Curro encajaba con esas condiciones y organizaron el encuentro. La conexión fue inmediata y Tania expresó: “Todos lo vamos a querer”.

La adopción resolvía la principal preocupación de César: su perro tendría compañía, cuidados y un hogar estable. Sin embargo, el equipo todavía guardaba una última parte de la historia.


La sorpresa que permitió mantener el vínculo

La nueva familia decidió ponerse en contacto con César y organizar un reencuentro. No querían que la adopción significara que el hombre debía desaparecer para siempre de la vida del animal.


El encuentro permitió que César volviera a ver a Curro y supiera personalmente cómo se encontraba. Los adoptantes se mostraron dispuestos a mantener el vínculo, una decisión que transformó una despedida definitiva en una relación diferente.

URL NOTA: http://www.catamarcaya.com.ar/2012/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=104604