A la luz de los hechos recientemente denunciados sobre el autoritarismo imperante en la Escuela Preuniversitaria Fray Mamerto Esquiú, el acceso al material de audio no hace más que profundizar la indignación.
Resulta llamativo —e inadmisible para una institución preuniversitaria— que el detonante de semejante reprimenda y ocasionante de la prescripción política de la presidente del Centro de Estudiantes sea un flayer del cual la directora reniega con soberbia en el que esté su nombre.
La contradicción es flagrante
En el fragmento de audio obtenido, se puede escuchar a la máxima autoridad de la institución enfrascada en un confuso y monótono cálculo monetario. Lejos de darle una reprimenda de manera respetuosa a los alumnos que conforman el proyecto educativo, pautas de convivencia o escuchar las inquietudes de los jóvenes, la directiva se dedica a multiplicar montos de manera errónea:
"Hay 30 alumnos, cada uno tiene que poner 3,500 pesos, tres mil quinientos pesos por treinta alumnos, osea son treinta y cinco mil pesos". En otra parte del audio se la escucha decir, "noventa mil pesos por curso y hay 24 cursos... dos mil ciento sesen... dos millones millones ciento sesenta mil", balbucea en una confusa liquidación de cuentas que debió ser corregida en reiteradas oportunidades por los presentes. Recordar que quien debió ser corregida es la misma directora que alardeó ante los alumnos su preparación para el cargo (que en realidad asumió por correspondencia política).
Este manejo expuesto en los audios, sumado a los antecedentes de maltrato y humillación (como el recordado e indignante episodio de la medición de polleras), confirma que no es un hecho aislado el autoritarismo. Los audios hablan por sí solos.
Esta historia continuará...
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