Manuel Adorni mira los televisores, escucha que está llegando Javier Milei, siempre obsesionado con la economía, y con Karina al cuidado. “Ellos están acá por la Patria”, dice el entonces vocero y habla del sacrificio presidencial, antes de que el caso Libra inaugurara los sobresaltos judiciales de la hermandad en el poder.
Ahora el Presidente sale a corresponder semejante fidelidad: “Voy a ir a acompañar a Manuel”. Otra vez. Milei atado al mástil. Ancla fiscal y política. El miércoles, el jefe de Gabinete presentará el informe de gestión en Diputados con un operativo minuciosamente controlado por Karina Milei.
La oposición prepara una avalancha, como revancha de la conferencia de prensa en la que Adorni no respondió nada sobre las propiedades que adquirió y no declaró como estaba obligado. El oficialismo, una emboscada. Un revoleo de declaraciones juradas con flojera de papeles. La casta está de fiesta. El jefe de Gabinete recibió un empujón: la fiscal Alejandra Mangano pidió el archivo de la denuncia por el viaje de Bettina Angeletti en el avión presidencial a EEUU.
Los cuestionamientos sobre viajes y bienes saldrán como metralleta de la boca de la Coalición Cívica, el radicalismo y el socialismo. El kirchnerismo, pegado a la escopeta y los bolsos del convento de José López, guardará un misericordioso silencio. “Alguien lo hará”, dicen en el bloque UxP por las preguntas sobre el Adorni-gate. “Hay temas graves: salud, desempleo, transporte, etc”, avisan sobre el repertorio K que chocará con el show del balcón. Milei y el gabinete al grito de “kirchneristas chorros”. Un revival de la Asamblea Legislativa del 1 de marzo. Vermouth, papas fritas y bad show.
URL NOTA: http://www.catamarcaya.com.ar/2012/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=100742