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La batalla por la escuela pública

29/10/2020 | 

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Por estas horas se anuncia cambio de ministro en educación, pero no de políticas. La estafa del estado catamarqueño a miles de jóvenes continúa. La crisis sanitaria lo puede todo. Cerrar de hecho carreras de educación superior formalizadas y legalizadas oficialmente sin mediar acuerdos o avisos previos es toda una forma de manejo moderno del Estado. Los intendentes que deberían velar por sus niños, jóvenes y adolescentes avalan esta medida. “Optimizar el recurso y mayor oferta de carreras” (Ojeda, El Alto); “yo apoyo creación Universidad Nacional de Aimogasta” (Paulón, Fiambalá), inclusive buscando remanidas búsquedas lingüísticas para no caer en la vulgaridad y el profundo desprecio que tienen a la gente de sus pueblos. Cobardes, porque no se animan a publicitar abiertamente que pretenden crear mano de obra barata para los señores de la “Elite” catamarqueña; no se animan a decir que los jóvenes catamarqueños tienen derecho a estudiar y formarse en carreras que no necesariamente satisfagan demandas locales de la pobrecita y marginal Catamarca. Siguen dejando que los poderosos políticos de turno se adueñen de fincas y otros menesteres en Fiambalá, en los campos de San José en Tinogasta. De la política a empresarios poderosos en un solo paso. ¡Que puede interesar educación! 

 

Siempre el gobernador Jalil utiliza palabras como eficiencia, productividad, modernización, etc. y habla de reducción del gasto, especialmente en educación, establece como meta que la Pcia deje de sostener educación superior no universitaria con títulos de grado y tecnicaturas superiores para reducir a los IES a simples plataformas de capacitaciones cortas para alimentar con mano de obra barata el sistema económico vigente. El discurso neoliberal se debe contrarrestar con más derechos ciudadanos. Los docentes somos catamarqueños y sujetos de derechos. 

 

Mientras tanto, la mayoría de los sectores de la elite catamarqueña mira al costado. Porque los señores del dinero y del poder reducen gastos superfluos en educación dejando a la deriva a miles y miles de jóvenes catamarqueños y reducen los ingresos de miles de familias docentes. No estaremos repitiendo la misma farsa que vivimos en el orden nacional bajo el gobierno de Carlos Menem (revolución productiva y salariazo y terminó entregando las riquezas del país, empresas nacionales consolidadas que habían costado el esfuerzo a generaciones de argentinos). Lo que el gobierno provincial pretende llevar a cabo en educación no lo explicitaron en la campaña donde generaron un contrato electoral con la sociedad catamarqueña, mejor dicho, con la parte mayoritaria que depositó su voto de confianza en quien ganó el año pasado. 

 

Se plantea una retórica con sus amañados argumentos de establecer un cambio, pero no se explicita para favorecer a quien, porque el ajuste, reducción del gasto público, el achicamiento del Estado, posee una sola direccionalidad cuyo horizonte es la expulsión deliberada de catamarqueños hacia la nada, sin contención del Estado ni de la actividad privada, pues no la fomentan y solo avanzan en una sola dirección: acaparamiento de los resortes del Estado. 

Con el sostenimiento menguado y a duras penas de los IES esta sociedad tenía la posibilidad de ascenso social en nuestra tierra o buscar una salida laboral afuera de la misma, a través del estudio, una titulación y el desarrollo de las capacidades de las nuevas generaciones.  Actualmente en Catamarca está desempleado tanto quien tiene un título de grado como quien no tuvo la posibilidad de estudiar. No existen fuentes de trabajo. Solo existe interés en la obra pública con toda la percepción de que cada vez se emplea menos manos de obra. 

 

Así avanza la provincia de Catamarca con enormes asimetrías. Mientras los señores del dinero y del poder que gobiernan nuestra provincia centralizan el manejo de la caja económica y cumplen objetivos de vida mundana y placer, amplios sectores son expulsados del trabajo y del estudio. 

Desde los estamentos docentes, graduados, estudiantes, desde los cuerpos directivos se debe profundizar el debate sobre la escuela pública catamarqueña. Pensar en presente y futuro, para nosotros y para las próximas generaciones. 

 

En lo económico, la pandemia no solo profundiza la devaluación, sino que corre los términos de la discusión abierta, fraterna y democrática. La culpa no es la educación, la culpa es no visualizar la posibilidad de creación de pleno empleo como parte de un programa económico. Al no existir empleo no existe demanda, caen las posibilidades de desarrollo de la población, no existe circulante y los gobiernos comienzan a dejar de lado sus obligaciones estaduales y del marco legal vigente, buscando intersticios donde rapiñar recursos. Quienes usufructúan el poder ven el problema como si fuera una cuestión integral del sistema educativo y no como es realmente, perfecta excusa para apoderarse de recursos que pertenecen al conjunto de la sociedad. La salida no es el recorte presupuestario sobre sectores donde avanza el hambre y la desocupación la salida es volver a discutir en términos políticos que queremos para Catamarca. Ayer avanzaron con la justicia, hoy avanzan con educación, mañana será con salud, pasado mañana con todo organismo que maneje recursos.  

 

El gobierno de Catamarca no saldrá del estado de caos económico en el que se encuentra sino imaginando pleno empleo (o al menos potenciar algunas posibilidades), ya no existen espacios para parches. Si al menos, los que gobiernan lo pensaran habría una posibilidad de generar un plan económico para sacar Catamarca de la situación actual. 

 

Creo que el gran problema del economista que gobierna Catamarca que analiza y visualiza una salida desde el punto de vista de su formación universitaria liberal y administrador de una gran empresa familiar que concentra poder y riqueza. Sería diferente si la política, al problema, lo diagnosticara y comenzara a aplicar un plan económico que genere pleno empleo siendo asesores los economistas. Néstor lo planteó claro: el Presidente soy yo y yo soy el responsable de la economía de la Argentina. Catamarca tiene un gran problema, a su administración la dirige un economista. Hoy educación es un gasto, mañana seguramente desmantelará el Hospital SJB porque lo considera un gasto y adversario de sus empresas ligadas a la salud, etc. Todo avalado, defendido y llevado adelante por sus encubridores. 

 

La escuela pública en su nivel superior debería mantenerse y jerarquizarla en su estado actual. Posibilita el ascenso social. Lo otro, lo que se viene, son capacitaciones laborales, mano de obra barata, utilizando los IES como plataforma de escuelas de oficio. Si Harari plantea que el 50% de la población mundial estará excluida hacia el 2050, en Catamarca, la expulsión y exclusión del sistema se encuentra en plena marcha. 

 

El Gobernador debiera saber que la salida de la reconversión de los IES es nefasta, es fomentar capacitaciones laborales a nuestros jóvenes en una sociedad económicamente deprimida, sin actividades económicas más allá de las de relación de dependencia que brinda el Estado, es dejar a nuestros estudiantes en una relación económica que se encuentran impedidos de salir del circulo de pobreza, para que sean excluidos, marginados, antes de pasar a la nada. Podríamos decir, un adelantado en materia de lo que pregonan los gurús económicos en la actualidad. La demanda de empleo va satisfacer mínimamente a los que se capaciten, pero oculta el cerrojo para la parte de población que no accede a los estudios universitarios, a reformar los estudios de nivel superior sin diagnostico serio, progresivo, responsable de los estudios superiores no universitarios. 

 

Cómo será la desesperanza y la falta de empleo que el gobierno debe gestionar que se sigan pagando los IFE, que los planes sociales sigan en aumento, que las becas municipales, en la mayoría de los casos, alcanza al 1,5 % de lo que gana un diputado. Pero todos miran para otro lado. Existe una Catamarca de primera (funcionarios y grupos económicos amigos del poder, que reaseguran ese poder) y otra Catamarca de segunda (los pobres, los excluidos, los fuera del sistema y los que quieren despedir con el achique presupuestario en la actualidad). 

Apreciaciones muy fuertes de los gobernantes hacen ruido, que los docentes no cumplimos con nuestra tarea, que no somos eficientes, que somos vagos, que licencias de aquí y de allá, se olvidan que la docencia es parte del sector publico ordenado y organizado por normas legales mediante el cual el Estado debe proteger. Los docentes somos parte de una sociedad donde cada vez hay más excluidos, más delitos, más gente fuera del sistema. Y hacemos lo que podemos. No existe un plan económico integral que proteja a la población en su conjunto. Un plan económico inclusivo. Es más fácil atribuir a la docencia males de la sociedad y que se haga cargo cuando son los burócratas del Estado quienes deben cumplir sus responsabilidades y para ello, cobran sueldos muy altos. Al menos deberían imaginar una salida. 

 

Nos maltratan a los docentes y nos dicen que, si hubiera una educación de calidad y responsable, se resolverían los problemas de pobreza, de exclusión, de seguridad, etc una mentira más como parte del discurso dominante; los ítems planteados se resuelvan con un plan económico o, mejor dicho, con un plan económico productivo y allí juegan un rol preponderante nuestros IES. Apuestan a excluirnos y pasar a ser una víctima más del sistema. No podemos permitirlo. La educación es parte de un sistema integral con un plan económico que apueste a incluir y mejorar la calidad de vida de los catamarqueños. Asegurar salidas laborales para los estudiantes con un plan económico que lo debe trabajar el gobierno, para ello, existe una elefanciaca estructura burocrática que cobran sus ingresos y mínimamente debería pensar una salida. 

 

Porque se van nuestros jóvenes apenas titulados en los IES: porque al gobierno (de todos los signos políticos) jamás desarrollaron un plan económico integral fomentando economías regionales, apostando a estructuras económicas productivas, a producir demandas para incorporar a nuestros egresados. Pero resulta, que el problema se reduce a los IES porque no fomentan saberes y capacidades a los jóvenes. En la actualidad nos deslumbran los robots, las biotecnologías y otras cuestiones relacionadas a ello. Se debería apostar a transmitir conocimiento a las nuevas generaciones sobre algo posible y no tener alucinaciones sobre algo relacionado al futuro porque nos encontramos a años luz de los mismos.  El Gobernador (correspondería entender que la provincia no es una empresa), convendría dialogar con diferentes sectores de la sociedad, no solo, con el comercio, las escasas industrias y algunos emprendimientos amigos. Allí se dará cuenta de las potencialidades de la provincia y hacia donde debe colocar proa su gobierno sin excluir a nadie y que las prioridades en el gasto del presupuesto no sean de empresas amigas sino las demandas reales de la sociedad en su conjunto. Imaginar una salida para todos los catamarqueños y que la pirámide social sea una en la cual la vida sea posible. 

 

Si el terreno en disputa es la provincia, si existen dos proyectos antagónicos, deberíamos intentar mejorar las condiciones de vida de los catamarqueños, integrar la provincia, elevar la calidad de vida, fomentar nuestra producción, circular bienes y servicios a lo largo y ancho de nuestra geografía provincial, que nuestras producciones se integren a un mercado regional, somos una provincia de frontera. Los IES fueron creados para cumplir ese rol y pueden cubrir esa demanda. Solo falta decisión, compromiso y empatía con el conjunto de los catamarqueños. 

Deberíamos recordar que el programa de gobierno macrista fue derrotado en las urnas en el año 2019, (aunque no todavía su discurso y sus formas culturales) sus recetas fueron nefastas, su vocabulario de productividad, eficiencia, modernización pertenecen a un pasado cercano. Deberíamos intentar ser sujetos de derecho, sujetos políticos y demandar al PEP un proyecto de provincia que contenga a todos, sin exclusiones. Y que lo que pretenden realizar con la docencia catamarqueña sea producto de un error. 

Sin faltar el respeto a nadie, pensando en voz alta… 

Fiambalá, viernes 28 de octubre de 2020 


Jorge Enrique Tejada  - Rector IES Fiambalá.

 



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