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La enfermera que pasó de juntar cartones a luchar en primera línea contra el COVID-19

28/06/2020 | 

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Con la misma fuerza que se necesita para empujar un carro bajo la lluvia, Emilse Martínez avanza a paso firme y decidido. Ya no junta cartones en la zona de Caballito, pero ahora enfrenta otra tormenta: en plena pandemia de coronavirus, trabaja como ayudante de enfermería en el sanatorio Los Arcos, de Palermo. Lo hace con gusto y muy orgullosa de saber el camino que recorrió. A 100 días del comienzo de la cuarentena, confiesa en diálogo con TN.com.ar que en este tiempo confirmó su vocación y asegura que nunca antes se había sentido tan valiente.

Los pacientes del centro de salud donde trabaja probablemente no saben la historia que se esconde detrás del barbijo de Emilse. No imaginan que esa mujer que los asiste con dulzura, a los 14 años dejó la escuela y empezó a juntar cartones para colaborar con su mamá. A los 21, terminó la secundaria y se anotó en la Tecnicatura Superior en Enfermería en el Hospital de Vicente López. A los 24, la vida la premió: ganó 300 mil pesos en un programa de televisión de preguntas y respuestas.

A sus 25 años, se levanta todos los días a las cuatro de la mañana y viaja dos horas, desde Merlo hacia Palermo, para luchar en primera línea contra el coronavirus. “Desde muy chica supe lo que quería hacer. Deseaba estudiar, recibirme y tener una profesión, pero no esperaba que fueran a llamarme para trabajar. Fueron muchos años juntando cartones y uno se acostumbra y piensa que no lo van a tomar en ningún lado”, contó a este medio.

En un día común de trabajo, llega a la clínica a las 6 de la mañana, se pone el uniforme, revisa su área, repone desinfectantes, pulverizadores o lo que haga falta y asiste al personal de enfermería en la preparación de bandejas, higiene de los pacientes, cambios de ropa de cama, farmacia o lo que se necesite.

"El primer día de enfermería me costó mucho. Cuando empecé me sentía perdida y tenía mucho miedo. Después mis compañeros me integraron, fui aprendiendo y la pasé mejor”, recordó. “Yo estaba acostumbrada a agarrar el carro y salir a la calle a trabajar. Era yo sola. Pasar a estar muchas horas encerrada con tanta gente fue raro”, reflexionó.

Nunca imaginó que sería parte del sistema sanitario en medio de una pandemia. “Cuando empecé a estudiar nos hablaban de lo que era y me sonaba muy lejano”, confesó.


Emilse junto a sus compañeras del sanatorio Los Arcos de Palermo en épocas prepandemia.


Aunque dijo que siente "un cansancio enorme” y una gran presión por cumplir con todos los protocolos que implica su trabajo, aseguró: “Esta pandemia confirmó mi vocación”.

De cada cosa que le pasa, Emilse logra sacar algo positivo. De la llegada del coronavirus rescató: “Creo que esta es una oportunidad enorme para que enfermería y todo el personal de salud muestre lo que es”.

Refuerza la importancia del trabajo en equipo y de la lucha colectiva: "Me di cuenta de que uno solo no puede con todo. Necesitamos estar acompañados. También descubrí que soy fuerte y valiente. En un momento me sentí asustada y pensaba cómo iba a hacer. Después, me di cuenta de que es lo que elegí, lo que me gusta. Tengo que agradecer que tengo un trabajo. Es triste lo que estamos viviendo, pero estoy feliz de poder colaborar desde mi lugar".


Ir por algo mejor

Hubo un momento en el que Emilse quiso ser policía, pero un problema en la vista hizo que tomara un camino diferente. Pensó en estudiar la carrera de medicina o de odontología, pero le parecieron demasiado largas y difíciles de llevar teniendo una hija pequeña y un trabajo tan pesado como el de juntar cartones.

Aunque en un principio le costó elegir qué estudiar, siempre supo que quería tener una profesión que le asegurara un futuro mejor. Se terminó decidiendo por la enfermería. "Empecé la carrera y descubrí que me gustaba. Me terminé de enamorar durante las prácticas, cuando me tocó asistir a mayores. Los abuelitos me tocaron el corazón", confesó.

"Lo que me gusta de la enfermería es la parte humana, el cuidado, saber que puedo hacer sentir al otro un poquito mejor", explicó.

Nunca le hizo caso a las personas que le aseguraron que su destino ya estaba escrito. "Hubo quienes se rieron de mí y me dijeron que no iba a poder, pero acá estoy", afirmó la mujer. "Tuve dos motores. Por un lado, mis papás. Ambos son trabajadores independientes y yo pensaba que, cuando envejezcan, me van a necesitar. Quiero brindarles todo lo que necesiten: comida, remedios y tranquilidad", señaló.

"Por otro lado, cuando nació mi hija me desesperé porque sabía que necesitaba cambiar de vida urgente. Hubo tiempos en que, junto a mi marido, la pasamos muy mal. Muchas veces me sentía triste y culpable por todo lo que no podía darle", agregó.

Emilse es mamá de una nena de dos años y siete meses que se llama Selena por la cantante y actriz estadounidense Selena Gómez. "La vimos en una publicidad de shampoo y nos gustó porque era original", contó entre risas.


Emilse junto a Fabián, su marido y Selena, su hija.


"Pienso en el ejemplo que le estamos dejando a Selena. A veces con mi marido imaginamos cuando, en el futuro, le mostremos las fotos en la casillita de madera. Queremos que vea todo lo que progresamos gracias a ella, que nos dio la fuerza y las ganas de salir adelante con su llegada", expresó. La emoción se le nota en la voz cuando habla de su familia.

¿Un deseo? Primero, que pase esta pandemia. Y después, que su hija sea una buena persona y que pueda estudiar con la tranquilidad de que no le faltará la comida."No quiero que nadie le diga que no va a poder", manifestó.

Cuando vuelve del hospital por la tarde y camina hacia su casa, a veces se cruza con personas juntando cartones y siente tristeza. "Yo lo viví y sé lo feo que es estar bajo la lluvia, el frío y el calor", recordó.

Casi como si le hablara a una Emilse del pasado, reflexionó: "A esas personas les diría que hay cosas mejores en la vida. Que estudien, porque pueden, son capaces. Que nunca se sientan menos, aunque los demás los miren de esa forma. No, no son menos".

"Todos los seres humanos tenemos la capacidad de poder salir adelante si nos lo proponemos. Todo está en nuestra cabeza y todo aquel que quiere y tiene ganas, puede", expresó. /TN



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