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La historia de la prostituta que “desmanteló” una red de trata y en TV encarna la China

14/03/2019 | 

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Ruchla Laja Liberman. Ese es el nombre real de la mujer que nace el 10 de julio de 1900 en Berdichev, actual Ucrania, y de adolescente se va a Polonia. A los 24 llegó al puerto de Buenos Aires. Como una judía más. De nombre impronunciable, la empezaron a llamar Raquel, "la Polaca".

Con ojos de hoy, la vida de Raquel Liberman la muestra como la primera prostituta feminista contra la trata de personas. En los ’30, Década Infame, cuando se le decía "trata de blancas", por el color de piel de las europeas. Ese pasado, dice  la China Suárez, protagonista de la superproducción "Argentina, Tierra de amor y Venganza" (se estrenó el lunes por El Trece), la incentivó a personificarla en la tira.

Sin más spoilers que los de una historia que se contó en los diarios más importantes de la época y en al menos cinco libros, en el primer capítulo se ve a una Raquel que, engañada, junto a otras chicas campesinas -los cafishos las llamarán "las polaquitas"-, aborda el barco hacia nuestro país. Portaba los papeles de un casamiento arreglado y la promesa de alejarse de la pobreza de Polonia. Apenas llega -siempre desde esa ficción- "la Polaca", virgen, queda atrapada en un prostíbulo. No cualquiera. Uno de la Zwi Migdal, la red que los medios luego llamarían "la de los rufianes judíos". Funcionaba como una mutual de socorros mutuos, con sede en la avenida Córdoba 3280.

Esa es la versión romántica de su vida. La historia real de Raquel es "mucho peor". El investigador de la Biblioteca Nacional José Luis Scarsi la cuenta a Clarín.

El año pasado publicó Tmeimm: Los judíos Impuros y asegura que "la Polaca" terminaría dando lugar a la ley de 1936 de "cierre de prostíbulos" (que hoy sería "prostitución en beneficio de terceros"). La actividad estaba tolerada bajo ordenanzas en Buenos Aires desde 1875.

Lo logró, según dice, pese a que ella llegó a la Justicia por intereses que nada tenían que ver con ir contra la trata. Es que Raquel hasta tuvo la intención de convertirse en una madama.

"Desde los histórico tengo mis objeciones. Pero desde la ficción, ninguna. Es ’basado en hechos reales’. No me parece mal que los autores (de la novela) se queden con lo versión romántica de la vida de Raquel. Que no es inventada, es la que ella declaró ante la Justicia, quizás para proteger a sus hijos. Me parecería mal si se la menospreciara. Porque a fin de cuentas, si bien ella no vivió el calvario de llegar engañada y quedar atrapada en un prostíbulo, su historia representa la de otras chicas que sí fueron traídas de esa manera y esclavizadas sexualmente", afirma.

La mayoría, sostiene, vino sabiendo qué iban a hacer y no imaginaron las condiciones. "En sus países pagar por sexo costaba lo mismo que medio kilo de papas (lo dice en sentido literal, según los registros). En cambio, desde acá, podían enviar dinero y joyas a sus familias. Pero Raquel no era prostituta en Europa, eso se quiso decir de ella".

Scarsi no tuvo acceso a los testimonios de Raquel durante el juicio ni a la la denuncia que presentó el 31 de diciembre de 1929. "No están en Tribunales", aclara. Pero dio con las transcripciones de las declaraciones, publicadas en el diario judicial La Gaceta del Foro. Real, pero como en una novela, el caso saltó a la luz a partir de una historia, la de esta mujer, que llegó a los títulos de los diarios como si fueran capítulos.

?"Raquel declaró que vino engañada y que fue obligada a prostituirse. Mintió. Sí había proxenetas que viajaban de Argentina a Europa buscando chicas, -afirma- también había ’agentes’ allá que las reclutaban. Pero ella llegó en 1924 con sus dos hijos para encontrarse con su esposo, Yaacob Ferber, que había inmigrado un año antes".

Según reconstruye el investigador, Elke, la cuñada de "la Polaca", era la madama de un burdel en Tapalqué, a unos 230 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Yaacov vivía con ella. "No se sabe si Raquel sabía de esto antes de llegar al país o si creía que iba a trabajar ayudando a su marido, que era sastre (pero nunca consiguió trabajo y vivía de su hermana). No hay referencia al prostíbulo de Tapalqué en las cartas. Myrtha Schalom (la escritora que obtuvo las cartas de parte de los nietos de Liberman) no obtiene está información tampoco de sus charlas con la familia".

Esto recién aparece cuando el investigador encuentra los testimonios de Elke al ser indagada en 1930 durante el proceso judicial. Antes de la aparición de las cartas de Raquel a su marido desde Polonia, la versión que se conocía era la que dijo frente al juez. "Recién se supo que la verdad era peor, que ella llegó para escapar de una pobreza en Polonia que relataba en cada carta como un infierno."

Yaacov muere al poco tiempo de la llegada de Raquel y el esposo de Elke se enferma gravemente. "Entonces, la cuñada de Raquel contacta a la Sociedad de Soccorros Mutuos Varsovia (que en 1929, por una queja del ministro de Polonia Ladislao Mazurckicz, pasó a llamarse Zwi Migdal, o "gran fuerza" en idish) para sepultar a su hermano en el cementerio de Avellaneda y conseguir atención médica y medicamentos para su esposo en Buenos Aires". Así habría comenzado la relación de la protagonista de esta historia con la mutual porteña.

Elke pasó de madama a una "polaquita más". Ahora sometida, prostituida, cotizaba menos que las "glamorosas francesitas del Tango", en un burdel de la calle Sarandí. Raquel era prostituta en otra casa de esta red en Once, precisamente, en Valentín Gómez 2888. "A diferencia de otras chicas que recibían casi nada, o sólo para comer y asegurarse un lugar donde dormir, ella se quedaría con el 50% del dinero. Ese habría sido su arreglo", cuenta Scarsi.

¿Cómo hizo Raquel para desmantelar esta red de trata? ¿Por qué la Justicia escuchó a una prostituta en la década del ’30? "La red se cae por la exposición mediática en medio del creciente antisemitismo de la Década Infame que velaba por mostrar a los judíos como los encargados de la prostitución en el país, cuando sólo representaban una parte menor frente a los franceses. Fue por lo que hoy diríamos ’condena pública’, no por la actuación judicial."

De los más de 400 implicados en el negocio de la prostitución de la Migdal (muchos escaparon gracias al aviso de policías corruptos), hubo 108 procesados y sólo dos condenados. Uno de ellos, porque estafó a Raquel.

La versión hasta ahora mediática contaba que Raquel logra pagar por su libertad, salir del prostíbulo y que empieza a trabajar vendiendo antigüedades en un local de la calle Callao, propiedad de otro "rufián enviado por la organización", Salomón José Korn. Como detalla el investigador, lo que sale publicado es que que él la engaña, le roba los 60 mil pesos que ella había reunido y la obliga a prostituirse nuevamente.

"El robo es real, Korn le saca la plata y compra una casa en la calle Oro, en Palermo, donde instala un prostíbulo. Pero no la engaña. Raquel empieza a reclamar 90 mil pesos (no $ 60 mil), frente a los principales directivos de la organización. Se lo exige hasta a Simón Brutkievich, el presidente de la Migdal. Ahí hace la denuncia contra Korn y contra Jaime Zingisser, el dueño del prostíbulo de Once donde había trabajado. Ahí miente y declara que la trajeron engañada de Europa, para cubrirse y no exponer a sus hijos. Si el juez hubiera investigado, hubiese sabido cómo llegó Raquel a la Argentina. La clave es que ella reclama en principio por ese dinero, no contra la trata. Cuando ve que no tendrá suerte, en marzo de 1930, denuncia a la Zwi Migdal. El comisario Julio L. Alsogaray influyó en esa denuncia porque tenía en la mira a la mutual desde hacía tiempo", cierra el investigador.

Raquel no llega a ver la caída de la mutual. Muere en 1935 de cáncer de garganta. No se enteraría de la Ley Nacional de Profilaxis de la que fue semilla y, mucho menos, de que su vida hoy está del lado feminista de la historia y de la ficción televisiva.

En 2015, cuando se cumplieron 80 años de su muerte, colocaron una placa en su honor en el cementerio de Avellaneda. Durante la Década Infame se decía que ése era "el lugar para enterrar prostitutas y proxenetas". No se sabe dónde está su tumba porque los libros de las parcelas están en Israel. Pero sí que está junto a Yacoov.

"Tu denuncia a la Justicia derrotó a la Zwi Migdal. Tu lucha continúa", es el mensaje de esa placa.





Fuente: www.clarin.com



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