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Ellas y Ellos

¿De dónde vienen todas estas expresiones sexuales?

13/03/2018 | 

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"Echar un polvo" o "quedarse en pelotas" tienen un origen mucho más curioso del que crees

ECHAR UN POLVO

La manera más popular (y de las menos elegantes) para informar de que se ha realizado o se va a realizar el acto sexual.

 

La teoría más extendida sobre el origen de esta expresión es la que la relaciona con la afición que tenían los caballeros de la alta burguesía y aristocracia a inhalar tabaco finamente picado, hasta reducirlo a polvo, por la nariz. Como no estaba bien visto realizarlo en público, el consumidor se ausentaba de la habitación para hacerlo a solas, en un lugar más discreto, ocasión que también podía aprovecharse para mantener algún escarceo sexual con la o el amante. Y así, “echar un polvo” podía significar ambas cosas.

 

 

 

PONER LOS CUERNOS

Es bien sabido que los dioses de la mitología griega y romana tenían más peligro que Harvey Weinstein cuando te invitaba a su habitación. Caprichosos, vengativos y con mucha mala leche cuando le llevabas la contraria.

 

Eso es lo que le pasó a Pasifae, esposa de Minos, rey de Creta, que estaba ella a sus cosas cuando Poseidón (o Neptuno para los romanos) se enfadó con Minos, porque le había regalado un toro blanco para que lo sacrificase en su honor, y el rey cretense se encariñó de la bestia y no lo quiso sacrificar. Poseidón, como buen dios mitológico, se lo tomó bastante mal, y para castigar a Minos hizo que Pasifae se enamorase del toro.

 

Al toro esa humana no le atraía lo más mínimo, así que esta pidió ayuda a Dédalo (arquitecto y artesano), para que construyera algún artefacto para llevar a buen fin el ayuntamiento carnal entre ella y el morlaco. Eran los griegos muy dados a construir animalejos de madera (véase el caballo de Troya), así que Dédalo construyó una vaca para que Pasifae se escondiera dentro de ella y engañar así al pobre torito.

 

De resultas de estos encuentros nació el Minotauro, una bestia con cuerpo de hombre y cabeza de toro.

 

¿Veis la relación entre cornamenta e infidelidad? Parece evidente.

 

PONER MIRANDO A CUENCA

 

Felipe I de Castilla, Felipe el Hermoso, marido de Juana la Loca, tenia cierta tendencia a la infidelidad, a decir de las malas lenguas. Para burlar la vigilancia de su santa, se hizo construir un observatorio astronómico en una torre, lleno de instrumentos de navegación para marcar las dirección de las principales ciudades del reino. Como la reina no era nada aficionada al hobby de su esposo, él usaba la excusa de mostrar el observatorio a alguna dama para llevársela a su nidito sin despertar sospechas. “Subo al observatorio con la dama, que la voy a poner mirando a Cuenca”, es la frase que cuentan que utilizaba y que gracias a sus guardias se popularizó entre los burdeles.

 

QUEDARSE EN PELOTAS

Según cuenta Arturo Ortega Morán en su blog Cápsulas de lengua, en tiempos de la Edad Media se utilizaba una prenda de ropa interior llamada pellote, que era una especie de chaleco largo confeccionado con piel (pellis en latín).

 

 

Puede entenderse entonces que por adaptación del lenguaje lo que en un principio se conocía como “quedarse en pellote” (únicamente vestido con este chaleco de piel) evolucionó al actual “quedarse en pelotas”.

 

 

 

 

Fuente:www.cosmopolitan.com



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